Sunday, June 5, 2016

El guardián del Atalaya

Con la llegada del atardecer,
voy diciendo mis versos con orgullosa humildad
y con pálida indolencia soy el dueño de mi jardín de sueños.

Sus rosas aún me dejan su fragancia,
con ansias espero las tórtolas
que vuelan entre góndolas y me llenan de melancolía en un lago de olas.

Mi intelecto liberé del pensar de la acritud de algunos días
porque después de la vida que Dios me ha concedido tener,
lo único que puedo es agradecer.

Oh! Fecunda cualidad de corazones nobles
que en la limpieza del azul la psiquis vuela,
sin que nadie pueda arrebatar el baño de agua castalia
que en mi alma se revela.

Excelsa actitud sagrada cuya virtud vence al destino,
con sobrada valentía engancho mi espada al cinto
y en un potro sin freno lanzo mi instinto.

Es la hora del ocaso y del discreto beso,
hora crepuscular de valientes esmeros
que al momento de la victoria gritaré a los vientos,
si no caí es porque Dios es bueno.



No comments:

Post a Comment