En una ocasion, con motivo de
asistir a la Cumbre Iberoamericana De Presidentes, el Dr. Joaquin Balaguer viajo a Madrid, España en un vuelo comercial,
solo asistido de su edecan militar, de la forma discreta y frugal que caracterizaba su vida de manera general. Al otro dia de su llegada, aterrizaba en la
capital Iberica, el Comandate Fidel Castro Rus, con la unica diferencia que
viajaba en un avion privado escoltado por 3 aviones de la Fuerza Aerea Cubana.
Por una coincidencia del destino,
fueron alojados en el mismo piso del Hotel Madrileño ambos Presidentes
Latinoamericanos pero a una distancia considerable entre las habitaciones que
ocupaban. Tan pronto, como el
Comandante Castro se entero que el Dr. Balaguer se alojaba en el mismo piso que
el estaba, le envio un emisario a solicitarle que necesitaba conversar con Balaguer
para que este se trasladara a la
habitacion que ocupaba el Heroe de la Revolucion Cubana. Cuando el edecan militar le informo a su
excelencia las pretenciones del Presidente Castro, este solo respondio en un
tono incomodo: “ Que fue lo que usted me
dijo? Que vaya yo a donde? Digale a el si quiere verme, que venga aqui”.
El edecan militar le informo al emisario del Presidente Castro, que
despues de tan largo viaje, su excelencia no se sentia bien y que por su condicion le
era muy dificil desplazarse hasta la
habitacion de Castro. Sin embargo, que
estaba dispuesto a recibirlo cuando
fuera de su mejor agrado pero en su propia habitacion.
Cuando el lider del Asalto al
Cuartel Moncada se entero del mensaje de
Balaguer, salio al pasillo del hotel de una manera rauda y nerviosa abriendose
paso ante una bateria de periodistas que le aguardaban para hacerle preguntas y
fotografias. De la misma forma, como el
Toro de Miura enviste la capota del torero, el Comandante envestia a todo aquel
que se le atravesare para poder abrirse camino y llegar sudoroso y exhausto a la habitacion del
Dr. Balaguer. Dicendole a su llegada: “Usted
ve Presidente Balaguer, eso era lo que yo no queria. Tener que verme la cara con esa gente.”
El Dr. Joaquin Balaguer, con el
humor fino que le caracterizaba, le respondio con una risa picarezca, como la
de un niño que le acababa de jugar una trastada a un amigo y le dijo:
“No se preocupe Comandante que eso no es nada, calmese y sientase comodo”. A lo que este inmediatamente accedio. Alli
conversaron de manera privada por casi una hora. Lo tratado, se lo llevaran a la tumba (Por lo
menos ya el Dr. Balaguer lo hizo). Al
finalizar la conversacion, a el representante del Bolchevismo en el Caribe, le
volvieron a atacar los nervios y olvidando por completo los consejos del
novenario lider, le dijo: Ahora como me
hago para salir de aqui? Es que no habra
un helicoptero que me lo suban a la azotea del hotel para por ahi escapar? A lo que el Dr. Balaguer con una carcajada le
propuso: “Hagamos lo siguiente, yo
tengo que salir y a mi salida me los llevare a todos (refiriendose a los
periodistas). Usted quedese aqui tranquilo durante media hora, cuando ya
le avisen que no hay nadie, usted saldra sigiloso hacia su habitacion” . A lo que Castro respondio: “Muy Buena idea, gracias Presidente no sabe
cuanto le agradezco de lo que me ha librado”.
El plan fue todo un exito.
Les presento estos hechos en la
vida de lideres y figuras publicas para que veamos como actua la psicologia de
los seres humanos. El Comandante
Castro, sin saber lo que los periodistas le preguntarian, se antepuso al
resultado de los acontecimientos, viviendo el futuro y dejando de lado el
presente. Eso nos pasa a la mayoria de
los seres humanos que vivimos en atribulaciones
y situaciones distintas como resultado del mundo modernista y agonico al que
nos vemos expuestos. Llenos de estres y miedos, pasamos mas tiempo
de nuestras vidas pensando en el futuro,
sin enfrentar el presente y cuando llegamos a viejos nos damos cuenta que el futuro
nunca llego pero que el presente ya se nos fue. Es decir, no hay presente ni futuro y solo
nos queda la secuela de un pasado que no disfrute.
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