A raíz de los atentados de Paris, ha quedado demostrado que las grandes potencias deben realizar una reingeniería urgente de sus políticas anti-terroristas. Con la política del “Ojo por Ojo y Diente por Diente” estamos perdiendo la guerra ante este grupo de desalmados que asesina a gente indefensa por todo el mundo. Lo primero es analizar el origen del problema: El origen de los ataques de Paris, está en Siria donde grupos rebeldes tratan de derrocar al Presidente Asad. Esos grupos rebeldes se han hecho mal llamar el Estado Islámico (EI) en sus siglas en ingles ISIS. Potencias amigas de Francia han armado estos rebeldes con sofisticados armamentos para derrocar al Presidente de Siria Bashar al-Asad, quien a su vez ha buscado apoyo en Rusia, su socio comercial, para contrarrestar la rebelión y perpetuarse en el poder. A diferencia de Al Quaeda, que era un movimiento terrorista focalizado y lidereado por Ozama Bin Laden y donde el EI tiene sus orígenes, este es un movimiento terrorista que busca reactivar extintos del imperio Islamistas esparcidos en una Pleya De de naciones principalmente en Europa. De ahí, que tienen miembros de todas partes del mundo y sus tentáculos se expanden sigilosamente principalmente entre países de la Unión Europea. Es decir, tienen al enemigo dentro de sus entrañas.
Si yo fuera Presidente de Francia que hubiese hecho a raíz de los atentados: 1. Llamar el país a la calma 2. Al menor tiempo posible, devolver la normalidad a la ciudad de las luces. 3. Reforzar la seguridad interna del país, sin descuidar el potencial peligro que aun les amenaza (la seguridad anti-terrorista en la mayoría de los países europeos es muy indeleble) y cazar a los autores materiales de los atentados. Claro sin volvernos paranoicos como en otros lugares. 4. Dirigirme al Consejo De Seguridad De La ONU para que limiten la venta armamentistas de las grandes potencias. Después de todo, detrás del terrorismo lo que subyace es el lucrativo negocio de venta de armas a las naciones en conflicto. 5. Con la ayuda internacional aislar a los lideres del foco terrorista del el EI y por ultimo darle la estocada final con un ataque sorpresa.
Me tomo el atrevimiento de darle un humilde consejo al Presidente Hollande, los hombres de Estado actúan con la “cabeza fría” y no motivados por el disgusto inmediato (con toda la razón) de los hechos que les afectan. El pueblo Musulmán es un pueblo bueno que ha sufrido a través de la historia todo tipo de abusos y vejámenes. Han visto morir sus hombres, mujeres, ancianos y niños a través de su historia. Este es el caldo de cultivo que este grupo de desaprensivos enarbola como bandera para crear actos de barbarie como los ocurridos en Paris. Sin embargo, son un grupo minoritario de manzanas podridas que dañan a la mayoría de los Musulmanes. No permita que su país se convierta en un país de xenófobos en contra de la raza Árabe, eso no conlleva a nada y solo contribuiría a recrudecer y a añadir mas problemas. Les deseo un feliz y tranquilo domingo a la Patria de Charles De Gaulle.

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