Saturday, November 14, 2015

Cuidemos a Bergoglio y alertemos a Nicolás.


Para nadie es un secreto los difíciles momentos por los que está pasando el Papa Francisco como resultado de sus enfrentamientos con Curia Papal que se resiste a las reformas que el “Representante De Dios”  en la tierra, quiere realizar en la Santa Sede.   Dichos enfrentamientos se acentuaron sobre todo  a raíz de del Sínodo de la Familia y la filtración de los documentos secretos en el llamado “Vatileaks”.

En el Sínodo de la Familia, durante 3 semanas de discusiones, el mismo concluyó con una gran decepción para los seguidores de la Iglesia Católica:  “Ni los divorciados vueltos a casar podrán recibir la comunión de forma generalizada, ni tampoco cedieron a mostrar signos de aperturas hacia las mujeres y  los homosexuales.”    El Papa Francisco sobre estos tema ha manifestado:  1. Ha llegado a admitir que a veces la separación de un matrimonio puede ser “moralmente necesaria” si con eso se protege al cónyuge mas débil o a los niños.  2. En cuanto a las mujeres ha dicho que se deben ampliar los espacios para que estas tengan una presencia más determinante en la iglesia, hasta hablo de la posibilidad que pueda ofrecer la Eucaristía.  3.  Sobre los homosexuales dijo:   “Quien soy yo para juzgar a los gays?”  Según el Papa, la labor de la Iglesia debe ser el de acompañar a todas las personas sin juzgar ni excluir.

Pero en este Sínodo, el momento más bochornoso para el Papa Francisco fue cuando tuvo que anunciar la indulgencia plenaria a la mal llamada “Legión de Cristo”, Congregación Mexicana fundada por el inefable sacerdote Marcial  Maciel, acusado de cometer los hechos más abominables y vergonzosos que la historia de la Iglesia Católica recogiera  desde los tiempos de la inquisición.   Este representante de Mefistófeles en la tierra, promovía la pedofilia, tenía mujeres e hijos y usaba esta congregación para lucrarse de forma personal  entablando relaciones con los presidentes de México, con Lech Walesa y la Familia Aznar.    Pero lo mejor del caso, a pesar de ser sacerdote tenía la costumbre de cambiar de identidad y un día podía ser Pedro González y otro día podía ser José Rivas, según testimonia Normita Rivas Baños quien tuvo que admitir el apellido de una de las personalidades que Padre Maciel adoptaba para cometer su fechorías, José Rivas.

Pero es al leer los documentos filtrados por el Sacerdote Español Lucio Vallejo Balda (Vatilieaks) es donde nos damos cuenta que el Papa Francisco se queja,  que el día en  que salió humo blanco en el Vaticano y el anuncio en latín del Cardenal protodiácono:   “Habemus Papam”  en vez de una Iglesia Católica, solo recibía una compañía inmobiliaria con algunos millones de euros en bancos.  El Papa llamo a varios de sus amigos a la Argentina y les dijo:  “Estos tipos me tienen secuestrado, no creo que volvamos a vernos”.

Pero mayor ha sido su lucha contra la curia papal que no transige para abandonar una vida rodeada de lujos y vanidades superfluas, que disfrutan asistiendo a todo tipo de fiestas donde se desbordan costosas bebidas espumantes como si fueran figuras del  Jet  Set que terminan con pervertidos actos sexuales.  Se comenta de un Obispo que remodelo su apartamento con fondos donados para un centro de niños abandonados y enfermedades terminales.   Todo esto a costa de las donaciones de los fieles creyentes.   De cada 10.00 euros que los creyentes donamos solo 2.00 euros son destinados a causas a favor de los pobres, los otro 8.00 euros se dilapidan en beneficio de esta curia. 

Comentan los italianos, que no hay figura importante de la sociedad que organice una celebración, sin que a esta asista algún obispo cercano al Vaticano, para que este con su presencia marque con su sello gomígrafo de que tal celebración transcenderá en las portadas sociales de las revistas de historias del corazón.   Cuanta frivolidad!

Pero el mejor negocio es el de las beatificaciones.  Para hacer a alguien Santo(a) cobran nada más y nada menos que la módica cantidad de 485,000 euros.  Yo de tonto recogiendo firmas para que algún día el Padre Emiliano Tardif, lo hagan Santo.

Ya en la Iglesia Católica Dominicana, empezamos a ver signos similares a lo que se sucede en la Santa Sede.  Dirigida por su Eminencia Reverendísima, Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo.  Nacido en la Ciudad de la Vega, es un hombre probo, honesto, de carácter recio, responsable de sus pensamientos y que no titubea para llamarle como reza un conocido refrán:  “Al pan, pan y al vino, vino”.   A cualquiera le dice la verdad en su cara, mirándole a los ojos y sin mayores titubeos.    Sin embargo, ya una “Curia Cardenalicia” empieza a rodearle como buitres vuelan alrededor de su presa.  Ya tenemos sacerdotes y obispos que solo se reúnen con los ricos, cenan todos los días en los mejores restaurantes, beben del mejor vino pero  si esto le parece poco pues como si no fuera nada,    en adición, solo les mueve un afán de lucro.  Para ello tienen testaferros que los representan en importantes empresas del país, en proyectos mercuriales de todo tipo y sectores de la economía.  Algunos se hacen pasar por mediadores en problemas sociales y políticos para luego pasar factura por sus servicios.   Viajan en primera clase y son recibidos como gobernantes  por la Embajadas Dominicanas de los países que visitan.    A contraposición de estos talentosos y sagaces miembros de la Iglesia Católica, existe una clase sacerdotal sacrificada, sumisa y obediente cuya única motivación es el amor al prójimo donde la mayoría de las veces carecen de los mas mínimos recursos para realizar la tarea que le encomendó el Padre.    Con el único objetivo de evangelizar y llevar la palabra de Dios a las comunidades que sirven, muchas veces tienen solo la ayuda de los feligreses de mayor capacidad adquisitiva, para visitar a sus familias o comer un pedazo de queso con galletas cuando no tienen que estar dedicados a jornadas maratónicas destinadas a la celebración de la eucaristía.  Hasta la Biblia narra en sus pasajes, como Jesús les decía a los apóstoles, en más de una ocasión de su peregrinación  pregonando la palabra del Padre, a sabiendas de que pronto seria sacrificado, detengámonos un rato que es tiempo de descansar.

Solo movido por mi preocupación de ser un creyente en Dios como resultado de la enseñanza familiar inculcada por mis padres, el haberme formado a la sombra de los padres Escolapios en el Colegio San José De Calasanz y creer en una sola Iglesia Santa, Apostólica y Romana es que afirmo:  Tenemos que cuidar del Papa Francisco, para que no corra la misma suerte del Papa Juan Pablo II (Varias veces tratado de asesinar) y del Papa Benedicto XVI quien tuvo que abdicar por no poder controlar los escándalos de la Iglesia.    Al mismo tiempo alertar, al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo De Santo Domingo,  que no permita que la Iglesia dominicana caiga en las manos de personeros que representan la antítesis de lo que Jesús pregonaba: “La fe, el amor al prójimo y justicia social para los más necesitados”.   Dios les bendiga!

 

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