Para nadie es un secreto los difíciles momentos
por los que está pasando el Papa Francisco como resultado de sus
enfrentamientos con Curia Papal que se resiste a las reformas que el “Representante
De Dios” en la tierra, quiere realizar
en la Santa Sede. Dichos
enfrentamientos se acentuaron sobre todo
a raíz de del Sínodo de la Familia y la filtración de los documentos
secretos en el llamado “Vatileaks”.
En el Sínodo de la Familia, durante 3 semanas
de discusiones, el mismo concluyó con una gran decepción para los seguidores de
la Iglesia Católica: “Ni los divorciados
vueltos a casar podrán recibir la comunión de forma generalizada, ni tampoco
cedieron a mostrar signos de aperturas hacia las mujeres y los homosexuales.” El Papa Francisco sobre estos tema ha
manifestado: 1. Ha llegado a admitir que
a veces la separación de un matrimonio puede ser “moralmente necesaria” si con
eso se protege al cónyuge mas débil o a los niños. 2. En cuanto a las mujeres ha dicho que se
deben ampliar los espacios para que estas tengan una presencia más determinante
en la iglesia, hasta hablo de la posibilidad que pueda ofrecer la Eucaristía. 3. Sobre
los homosexuales dijo: “Quien soy yo para juzgar a los gays?” Según el Papa, la labor de la Iglesia debe
ser el de acompañar a todas las personas sin juzgar ni excluir.
Pero en este Sínodo, el momento más bochornoso
para el Papa Francisco fue cuando tuvo que anunciar la indulgencia plenaria a
la mal llamada “Legión de Cristo”, Congregación Mexicana fundada por el
inefable sacerdote Marcial Maciel,
acusado de cometer los hechos más abominables y vergonzosos que la historia de
la Iglesia Católica recogiera desde los
tiempos de la inquisición. Este
representante de Mefistófeles en la tierra, promovía la pedofilia, tenía
mujeres e hijos y usaba esta congregación para lucrarse de forma personal entablando relaciones con los presidentes de México,
con Lech Walesa y la Familia Aznar. Pero lo mejor del caso, a pesar de ser
sacerdote tenía la costumbre de cambiar de identidad y un día podía ser Pedro
González y otro día podía ser José Rivas, según testimonia Normita Rivas Baños
quien tuvo que admitir el apellido de una de las personalidades que Padre
Maciel adoptaba para cometer su fechorías, José Rivas.
Pero es al leer los documentos filtrados por el
Sacerdote Español Lucio Vallejo Balda (Vatilieaks) es donde nos damos cuenta
que el Papa Francisco se queja, que el
día en que salió humo blanco en el
Vaticano y el anuncio en latín del Cardenal protodiácono: “Habemus Papam” en vez de una Iglesia Católica, solo recibía
una compañía inmobiliaria con algunos millones de euros en bancos. El Papa llamo a varios de sus amigos a la
Argentina y les dijo: “Estos tipos me tienen
secuestrado, no creo que volvamos a vernos”.
Pero mayor ha sido su lucha contra la curia
papal que no transige para abandonar una vida rodeada de lujos y vanidades
superfluas, que disfrutan asistiendo a todo tipo de fiestas donde se desbordan
costosas bebidas espumantes como si fueran figuras del Jet Set
que terminan con pervertidos actos sexuales.
Se comenta de un Obispo que remodelo su apartamento con fondos donados
para un centro de niños abandonados y enfermedades terminales. Todo esto a costa de las donaciones de los
fieles creyentes. De cada 10.00 euros
que los creyentes donamos solo 2.00 euros son destinados a causas a favor de
los pobres, los otro 8.00 euros se dilapidan en beneficio de esta curia.
Comentan los italianos, que no hay figura
importante de la sociedad que organice una celebración, sin que a esta asista
algún obispo cercano al Vaticano, para que este con su presencia marque con su
sello gomígrafo de que tal celebración transcenderá en las portadas sociales de
las revistas de historias del corazón.
Cuanta frivolidad!
Pero el mejor negocio es el de las
beatificaciones. Para hacer a alguien
Santo(a) cobran nada más y nada menos que la módica cantidad de 485,000
euros. Yo de tonto recogiendo firmas
para que algún día el Padre Emiliano Tardif, lo hagan Santo.
Ya en la Iglesia Católica Dominicana, empezamos
a ver signos similares a lo que se sucede en la Santa Sede. Dirigida por su Eminencia Reverendísima,
Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo. Nacido en la Ciudad de la Vega, es un hombre
probo, honesto, de carácter recio, responsable de sus pensamientos y que no
titubea para llamarle como reza un conocido refrán: “Al pan, pan y al vino, vino”. A cualquiera le dice la verdad en su cara,
mirándole a los ojos y sin mayores titubeos.
Sin embargo, ya una “Curia
Cardenalicia” empieza a rodearle como buitres vuelan alrededor de su
presa. Ya tenemos sacerdotes y obispos
que solo se reúnen con los ricos, cenan todos los días en los mejores
restaurantes, beben del mejor vino pero
si esto le parece poco pues como si no fuera nada, en adición,
solo les mueve un afán de lucro. Para
ello tienen testaferros que los representan en importantes empresas del país,
en proyectos mercuriales de todo tipo y sectores de la economía. Algunos se hacen pasar por mediadores en
problemas sociales y políticos para luego pasar factura por sus servicios. Viajan en primera clase y son recibidos como
gobernantes por la Embajadas Dominicanas
de los países que visitan. A
contraposición de estos talentosos y sagaces miembros de la Iglesia Católica,
existe una clase sacerdotal sacrificada, sumisa y obediente cuya única motivación
es el amor al prójimo donde la mayoría de las veces carecen de los mas mínimos
recursos para realizar la tarea que le encomendó el Padre. Con el único objetivo de evangelizar y
llevar la palabra de Dios a las comunidades que sirven, muchas veces tienen
solo la ayuda de los feligreses de mayor capacidad adquisitiva, para visitar a
sus familias o comer un pedazo de queso con galletas cuando no tienen que estar
dedicados a jornadas maratónicas destinadas a la celebración de la
eucaristía. Hasta la Biblia narra en sus
pasajes, como Jesús les decía a los apóstoles, en más de una ocasión de su
peregrinación pregonando la palabra del
Padre, a sabiendas de que pronto seria sacrificado, detengámonos un rato que es
tiempo de descansar.
Solo movido por mi preocupación de ser un
creyente en Dios como resultado de la enseñanza familiar inculcada por mis
padres, el haberme formado a la sombra de los padres Escolapios en el Colegio
San José De Calasanz y creer en una sola Iglesia Santa, Apostólica y Romana es
que afirmo: Tenemos que cuidar del Papa
Francisco, para que no corra la misma suerte del Papa Juan Pablo II (Varias
veces tratado de asesinar) y del Papa Benedicto XVI quien tuvo que abdicar por
no poder controlar los escándalos de la Iglesia. Al
mismo tiempo alertar, al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo
De Santo Domingo, que no permita que la
Iglesia dominicana caiga en las manos de personeros que representan la
antítesis de lo que Jesús pregonaba: “La fe, el amor al prójimo y justicia
social para los más necesitados”. Dios
les bendiga!

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