Wednesday, November 18, 2015

La Justicia Dominicana.


 
A raíz de la destitución de varios jueces de la magistratura, principalmente, como resultado de cuestionables sentencias evacuadas, no puedo contener transmitir mi preocupación sobre la ola de corrupción que ha amenazado con socavar el crédito y destruir la moralidad de un Poder tan importante para la consolidación institucional  como  es el Poder Judicial.

 

Para nadie es un secreto que  la Justicia Dominicana, ha sido permeada por la corrupción y el dinero resultado del tráfico de drogas.  Sin embargo, es también justo admitir que si los jueces no cumplen cabalmente sus funciones es porque se encuentran sometidos a presiones indebidas por múltiples sectores de la sociedad.    Tenemos que admitir que los partidos políticos tienen una cuota importante de responsabilidad en esta situación debido a que al elegir estos dignos magistrados (directa o indirectamente) lo hacen más obedeciendo a consignas en pugnas con la democracia representativa que pensando en el beneficio de la Patria.

Es absurdo que estos partidos políticos ejerzan presión sobre estos magistrados para constreñirlos a fallar en determinado sentido solo con el objetivo de defender intereses partidaristas, no siempre de buena extracción.   Pero al mismo tiempo instituciones estatales y privadas enarbolan gritos en la calle para extorsionar la razón de los magistrados antes de que un fallo sea pronunciado.   Pero qué decir de una prensa (escrita, radial y televisiva) que se pronuncia públicamente para decirle a un juez como ejercer  la más sagrada de las funciones reservadas a un hombre: La de juzgar a sus semejantes.

No olvidemos, que no puede haber democracia donde no hay justicia.   Pero tampoco puede haber justicia donde los jueces actúan bajo presión salidas de tribunas partidaristas o de asociaciones y personas politizadas.

La misma sociedad civil se muestra alarmada con la lenidad que se sancionan hechos horrendos y actividades que solo contribuyen a socavar los fundamentos de la familia dominicana tales como la corrupción administrativa, asesinatos, robos, tráfico de estupefacientes entre otros.

Partiendo de la admisión, que todos tenemos una cuota de responsabilidad sobre lo que hoy esta sucediéndose en la justicia nacional, les dejo a ustedes mi querido amigos la tarea de seleccionar sobre quienes recae mayor esta cuota:   Si sobre los que son llamados a elegir a los representantes de el ordenamiento jurídico de la nación, pasando por los que quieren controlarlas con opiniones interesadas o los que han pasado por la universidad y se han ceñido en ella, tras arduos estudios, la toga de los profesionales del derecho.

Por último, quiero remarcar como lo hago al final de mis escritos, que solo el amor a mi patria me mueve a realizarlos y si hoy los horizontes del país se hallan oscuros, más oscuros estuvieron cuando Duarte emprendió su obra de redención en medio de una sociedad que carecía de fe en sí misma y en sus posibilidades futuras.  Que viva la Republica Dominicana!

 

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