Para nadie es un secreto que la Justicia Dominicana, ha sido permeada por
la corrupción y el dinero resultado del tráfico de drogas. Sin embargo, es también justo admitir que si
los jueces no cumplen cabalmente sus funciones es porque se encuentran sometidos
a presiones indebidas por múltiples sectores de la sociedad. Tenemos que admitir que los partidos políticos
tienen una cuota importante de responsabilidad en esta situación debido a que
al elegir estos dignos magistrados (directa o indirectamente) lo hacen más
obedeciendo a consignas en pugnas con la democracia representativa que pensando
en el beneficio de la Patria.
Es absurdo que estos partidos políticos
ejerzan presión sobre estos magistrados para constreñirlos a fallar en
determinado sentido solo con el objetivo de defender intereses partidaristas,
no siempre de buena extracción. Pero al
mismo tiempo instituciones estatales y privadas enarbolan gritos en la calle
para extorsionar la razón de los magistrados antes de que un fallo sea
pronunciado. Pero qué decir de una
prensa (escrita, radial y televisiva) que se pronuncia públicamente para
decirle a un juez como ejercer la más
sagrada de las funciones reservadas a un hombre: La de juzgar a sus semejantes.
No olvidemos, que no puede haber
democracia donde no hay justicia. Pero
tampoco puede haber justicia donde los jueces actúan bajo presión salidas de
tribunas partidaristas o de asociaciones y personas politizadas.
La misma sociedad civil se
muestra alarmada con la lenidad que se sancionan hechos horrendos y actividades
que solo contribuyen a socavar los fundamentos de la familia dominicana tales
como la corrupción administrativa, asesinatos, robos, tráfico de estupefacientes
entre otros.
Partiendo de la admisión, que
todos tenemos una cuota de responsabilidad sobre lo que hoy esta sucediéndose en
la justicia nacional, les dejo a ustedes mi querido amigos la tarea de
seleccionar sobre quienes recae mayor esta cuota: Si sobre los que son llamados a elegir a los
representantes de el ordenamiento jurídico de la nación, pasando por los que
quieren controlarlas con opiniones interesadas o los que han pasado por la
universidad y se han ceñido en ella, tras arduos estudios, la toga de los
profesionales del derecho.
Por último, quiero remarcar como
lo hago al final de mis escritos, que solo el amor a mi patria me mueve a realizarlos
y si hoy los horizontes del país se hallan oscuros, más oscuros estuvieron
cuando Duarte emprendió su obra de redención en medio de una sociedad que carecía
de fe en sí misma y en sus posibilidades futuras. Que viva la Republica Dominicana!

No comments:
Post a Comment