Monday, May 2, 2016

Atardecer en la plaza.

Al ponerse la tarde y cerrar el crepúsculo,
todas las sombras caen en la plaza,
lo barroco de la catedral es silenciado
por el dormir de las palomas.

Los balcones remodelados reminiscencia de una época azul con sus rebruñidas finas caobas y puertas balaustradas con tocapuertas, lo único que no pueden lograr es darle movilidad a la retocada estatua del descubridor.
Los faroles marcan una simetría casi perfecta que con una luz amarillenta parecieran poner a danzar las columnas del Palacio Consistorial.
Que fácil se ve la tarde desde los tradicionales bancos de hierro. Aquí prefiero descansar con un puro y un café
que me hacen apurar antes de que uno se enfríe y el otro se ha de apagar.

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