Thursday, December 31, 2015

15 minutos de reflexión!

 Como si la llegada al fin de la carrera se tratára y al  escuchar las campanas mecerse en su beffroi,  una sugestiva belleza nos invade  entre celebraciones y vítores por un año nuevo que llega y otro que se va.  Los brindis y las bebidas corren por doquier en  algarabías que alucinan y que bailan al compás de la gran celebración.     Algunos pasan balances sin entender que la felicidad no te la ofrece el destino sino el disfrute del camino.

Sin embargo, es propicio el momento para hacer alguna reflexión.  Sobre todo en aquellos que utilizan ese tiempo para servir de buen fermento que va a hacer crecer la masa insertando en ella saludables gérmenes de renovación interior.

En estos “15 minutos de reflexión” pensemos sobre el incumplimiento de nuestros deberes para con la sociedad, vendría, pues, a constituir, un rescate del hombre alienado, alienado por la enfermiza pasión por lo material, por el afán desapoderado de lucro, alienado por el morboso frenesí de exhibicionismo barato.

Es un momento para que el hombre regrese al santuario de sí mismo y se retraiga de la estruendosa fiesta que le rodea y poseído de su condición de hombre, no sea ya más lobo para otro hombre.  Que no nos excusemos de nuestras morales deficiencias amparándonos, en la frase, mas literaria y cínica que filosófica de Paul Sartre: “El infierno son los otros”.

No podemos dar muestra de una platónica ilusión al pensar que en solo “15 minutos de reflexión”, como por obra del milagro,  el arte de enriquecerse a más y mejor quitándole el pan de la boca al pobre, se tornará esplendido, humano y radiante.    Pero de esta obra inicua se pueden ir separando a los malhechores –quién no lo es aunque sea por omisión?- para que se propugne por una sociedad en que sea amable y deseable vivir.  Lo interesante y lo constructivo es buscar ideas redentoras, sembrarlas en todas las conciencias para que la inteligencia no viva subyugada por la petulancia de los audaces, por los arrebatos y amenazas de los homicidas a fin de poder cambiar el clima espiritual que con angustias habremos de pasar sin importar el año que ha de llegar.

A eso tiende esos “15 minutos de reflexión”: que cada uno, en el silencio de su alma, corrija sus errores de juicio que son los que guían a la conciencia.  Y no olvidemos que la sociedad es la resultante de sus individuos.

Posiblemente, esta reflexión les suene a algunos –envueltos en sus aires de hombres fuertes- en una prosa simplista.  Pero nada sino bien puede esperarse de esta meditación, la cual espero que el próximo martes, al recomenzar nuestras labores, cada uno de los dominicanos que componemos esta nación hayamos realizado  un sereno escrutinio de nuestros deberes para con la sociedad.  Dios les bendiga y que tengan una feliz noche vieja!

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