Próximo a un día como hoy partiste,
hacia el barrio de los ángeles te fuiste,
sin embargo, no me siento triste,
aunque pocos lo entenderán.
por el cariño y amor que me disteis,
y aun sienta melancolía,
cuando te llamo, me sirves todavía.
que con templanza me ofrecistes,
cuando por primera vez me explicabas,
el origen del nombre que me pusisteis.
que esperaba con impaciencia cada día,
para ir a tu casa a revolotearles,
a cambio de la
ternura que fluía.
que en el parqueo se lucia,
Y me decías que de ese no comiera,
porque esos no servían.
que dos sencillas camas componía,
con un viejo armario en el medio,
que guardaba las cosas de la vieja mía.
que en la cabecera de tu cama estaba,
Y el retrato de San
Miguel colgaba,
con un velón que nunca apagaba.
al baño de cerámicas azules,
donde preferia jugar,
antes que hacer un buche.
Todavía te veo frente al viejo radio,
que con pul en mano disfrutabas,
escuchando las carreras de caballos,
sin explicarme a lo que jugabas.
si algún zaperoco no se te armaba,
cuando infraganti en la boca te encontraban,
la grasa que disfrutabas.
a ver los caballos que te encantaban,
allí te esperaba Papito,
con el que largas horas charlabas.
cuando de repente los primos llegaban,
Y que al parqueo a jugar mandabas,
con una sonrisa en tu cara.
En la noche buena la risa me poseía,
por el semblante que ponías,
cuando de repente mamá salía,
con un incienso que hedía.
Como siempre me consentías,
yo decía que hambre no tenía,
Pues ya tú me conocías
Y una pizza me
pedias.
Viejo mi querido Viejo,
No sabes que feliz me siento
Al poder conversar contigo
Con el pasar de los tiempos!

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