Solo de manera didáctica, explico a mis lectores, como se logra en España la elección del Presidente del Gobierno ya que no se realiza
directamente por los electores, sino que se realiza de forma indirecta por el
poder legislativo, representado en el Congreso de los Diputados. España tiene un régimen parlamentario. La elección
se produce después de las votaciones generales que en el caso que nos ocupa fueron ayer. El rey previa consulta con
los grupos políticos que alcanzaron una representación en el parlamento,
presenta un candidato a la presidencia del gobierno, el cual regularmente es el
candidato del partido o grupo político que mayores diputados haya obtenido. Este candidato solamente es ratificado por el
rey, si alcanza la mayoría absoluta (es
decir la mitad mas uno) en la confianza otorgada por el Congreso de los Diputados. Si esto no se logra, en 48 horas se realiza
una nueva votación pero esta vez será ratificado como presidente aquel que gane
por mayoría simple (es decir el que más votos obtenga) en la confianza otorgada
por la autoridad parlamentaria.
Los resultados
de ayer fueron los siguientes: El
Partido Popular (PP) -el cual dirige el Gobierno-: 123 diputados, el Partido
Social Obrero Español (PSOE): 90
diputados, Partido Podémos: 69 diputados,
Partido Ciudadanos: 40 diputados más
otro grupo de 6 partidos que entre todos suman 28 diputados para un total de
350 escaños. En pocas palabras,
ninguno de los partidos obtuvo la mayoría absoluta por sí mismo para tener un presidente del
Gobierno. Para obtener la mayoría absoluta
se necesitaba ganar 176 diputados. Bienvenida
España a transitar por la política tuti-frutti,
que de una boleta bipartidista pasará a tener un escenario con más colores que
un arcoíris. A eso le llama “pluralismo democrático”.
Cual es el problema?
El PP quien
tiene como candidato a Mariano Rajoy (actual presidente del Gobierno) a pesar
de haber ganado las elecciones, no tiene asegurado los votos para
gobernar. Por lo tanto, será el
presidente del Gobierno aquel que sea más diestro y raposo en el manejo de ideologías políticas
que en el manejo aritmético para saber dónde buscar votos para sumar fuera de su partido. La campaña estuvo minada de palabras que lejos de ser el
leve y sugestivo pretexto para dar brillante cuerpo a las ideas libres se convirtió
en un duelo de habladores, garrulos, farragosos que dejan heridas sin
cicatrizar. Antes de las elecciones y al
presenciar los debates quedamos todos intóxicados con el narcótico de las
palabras que se usaron. Las diferencias
parecen insalvables entre los principales actores de esta tragicomedia. De no llegar a un acuerdo las distintas fuerzas políticas para escoger un presidente de gobierno se llamaran a nuevas elecciones el próximo 26 de junio.
El pueblo español
envía un mensaje a sus políticos.
1. Los españoles les
dijeron a sus políticos que la economía debe
estar al servicio del hombre, no el hombre al servicio de la economía.
2. Que quieren en su pueblo progreso, bienestar, porque son factores, condiciones (no causas) para crear un clima propicio al florecimiento de la libertad, al desarrollo de la perfección humana y a la expansión y crecimiento de todas esas virtudes sin las cuales la vida no vale la pena de ser vivida.
3. Les recordaron que no son cosas sino personas. Que no son rebaños sino hombres.
4. Le preguntaron si España es un país soberano o lo gobierna Bruselas.
5. Les dijeron que no puede haber camino hacia la prosperidad cuando solo las clases superiores se benefician de la elevación de la renta nacional, mientras la mayoría está estancada en su misérrimo modo de vivir o se encuentra en franca regresión. Que no se trata simplemente de un problema de las jubilaciones o sobre la locura Catalana, (que va contra el principio de la indisoluble unidad de la nación española) sino más bien, de dar el paso para que un pueblo y para que los grupos que lo integran, desde una fase menos humana, pasen a una fase más humana, al ritmo más rápido posible, con el coste menos elevado posible, teniendo en cuenta la solidaridad entre las distintas comunidades autónomas.
Solo al final el que lo entienda: “Será el próximo presidente del Gobierno español”.
2. Que quieren en su pueblo progreso, bienestar, porque son factores, condiciones (no causas) para crear un clima propicio al florecimiento de la libertad, al desarrollo de la perfección humana y a la expansión y crecimiento de todas esas virtudes sin las cuales la vida no vale la pena de ser vivida.
3. Les recordaron que no son cosas sino personas. Que no son rebaños sino hombres.
4. Le preguntaron si España es un país soberano o lo gobierna Bruselas.
5. Les dijeron que no puede haber camino hacia la prosperidad cuando solo las clases superiores se benefician de la elevación de la renta nacional, mientras la mayoría está estancada en su misérrimo modo de vivir o se encuentra en franca regresión. Que no se trata simplemente de un problema de las jubilaciones o sobre la locura Catalana, (que va contra el principio de la indisoluble unidad de la nación española) sino más bien, de dar el paso para que un pueblo y para que los grupos que lo integran, desde una fase menos humana, pasen a una fase más humana, al ritmo más rápido posible, con el coste menos elevado posible, teniendo en cuenta la solidaridad entre las distintas comunidades autónomas.
Solo al final el que lo entienda: “Será el próximo presidente del Gobierno español”.

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