Debe llenarnos de esperanzas y motívos de satisfacción a todos los dominicanos, las palabras del Excelentísimo Sr. Presidente Lic. Danilo Medina, durante el tradicional almuerzo de la Cámara Americana de Comercio de La República Dominicana por sus siglas en inglés (AMCHARD). En dicho escenario, el Presidente Medina manifestó proponer un pacto público-privado para fortalecer a la clase media. No hay que ser un erúdito, para entender que en todas las sociedades donde se goza de niveles de equidad social, la clase media juega un papel estelar porque es la responsable de cerrar la brecha entre los pobres y los ricos de una nación. Ya lo decía, el famoso escritor sueco, Johann G. Oxestierna: "Pasar de la pobreza a la opulencia no es más que cambiar de miseria". La clase media se ha constituido en el pivote en que descansa la balanza de la equidad social, tan necesaria en países como el nuestro. Si ésta desapareciera, nos convertiríamos en un Estado muy parecido al haitiano, donde solo conviven ciudadanos muy pobres y ciudadanos muy ricos. Los primeros buscando formas de subsistencia o sobrevivencia y los segundos buscando formas de aumentar un afán de lucro que no reconoce patria.
Como graduado de la ciencia "lúgubre", soy partidario de una corriente de pensamiento que podría considerarse un híbrido de las teorías de Friedman y Keynes. A mi humilde opinión, el Estado solo debería ser el propiciador del orden económico y de establecer reglas de juego claras que imperen en cada una de los sectores de la economía. Sin embargo, paralelamente, éste no debe dejar a su suerte áreas importantes que inciden preponderantemente en la base de la pirámide social y que son un derecho divino, como los son: La salud, la alimentación, la educación y la vivienda.
Por otro lado, el sector privado debe ser el motor que mueva la economía hacia senderos de crecimiento y desarrollo haciendo inversiones, creando industrias, empleos y pagando salarios justos a los trabajadores ya que son los dueños de las riquezas. Estas políticas en su conjunto, son las que van a permitir el surgimiento de una demanda agregada que promuevan la producción, el ahorro interno y que sembrará los cimientos que servirán de base para el surgimiento de una clase media fuerte y grande.
Es por esta razón y no por otra que el Presidente Medina, de una forma atinada, lanza un resplandor parecido al que el Padre de la Patria, Ramon Matias Mella hiciera con su trabuco cuando anunció la Independencia de la República, al hacer un llamado al sector privado de crear una gran alianza que permita el fortalecimiento de una clase que pueda tener ingresos para llevar una vida desahogada y cubrir sus necesidades básicas .
Debemos tomar las palabras del Presidente Medina, como un acto de buena fé para la creación de un dialogo constructivo, de respeto recíproco, de consideración personal, de rechazo si se quiere, pero siempre cortés sobre el derecho de disentir de las opiniones ajenas. Es tiempo de subir el nivel del debate, siempre pensando, que no hay obra de caracter humano que pueda alcanzar la perfección que es atributo de Dios más no un privilegio de los hombres.

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