Friday, December 25, 2015

La Prisa de nuestros tiempos!


Hoy 25 de diciembre-Día del nacimiento de niño Dios-al llegar el alba, me acerco a mi balcón.  De inmediato, un  silencio invade mis tímpanos que contrasta con la estruendosa pirotecnia de la noche anterior.  No se escuchan bocinas, ni el sonido del motor del periódico que cada mañana me despierta lo que ha provocado que eche a un lado el uso del despertador.  Solo el sonido de los pájaros se escucha, que celebrando la llegada de nuestro salvador, parecerían volar en manadas hacia una gran celebración.

De repente, aterrizo de mi surrealismo y me respondo a mi mismo: “Todos duermen, es por eso que parece que amanecí en Suiza”.   Pero a seguidas, a mis neuronas ataca la siguiente pregunta: Porqué aunque estemos despiertos y a pesar del que el mundo moderno nos impone diarias tareas, no actuamos como si estuviéramos durmiendo?   La respuesta:  “La prisa”.

Tal vez no se ha meditado lo suficiente para darnos cuenta que uno de los males que singularizan el espíritu de nuestra época, reside en el contenido prurito de realizar cuanto se hace, a toda carrera, a toda prisa, aprisa desatada y sin freno.

Los modernismos importados de sociedades que aman la velocidad ha provocado que no hayamos estudiados a fondo el amor que hemos adquirido los dominicanos por la premura y como esta ha afectado nuestra psicología individual.

Hay síntomas muy claros y definidos de las consecuencias negativas que en la vida cotidiana produce el atropellamiento y la desatinada impaciencia como desatantes de enfermedades crónicas.  Por lo pronto hemos desarrollado una “psicosis por la velocidad”.

Salgo de mi casa camino al trabajo y apenas entro a la vía pública me veo envuelto en un pandemonio de vehículos, camiones y guaguas que no me dejan llegar.  Más adelante, al borde de la vía, me topo de manos a boca con un vehículo nuevo, trocado en pura chatarra, en su interior un hombre que fue vigoroso yace sin vida.  Víctima de la prisa! Pretendió llegar a la meta de una sola zancada, cuando con cuatro la hubiera alcanzado sano y salvo. 

Para escapar de mi realidad, tomo el periódico para abstraerme, sin embargo, me hiere la sensibilidad, desmesurándome mis pupilas por el horror cuando leo, tres cadáveres, que dejo tirado - al sol y sereno- el sicariato.   Triste y macabra consecuencia de antagonismos entre personas que por ejercer actividades ilícitas y un odio visceral, se ven compelidos a  dirimir sus diferencias ante el orden jurídico establecido y prefieren tomar la justicia en sus manos, atribuyéndose cualidades que fueron solo conferidas  a Dios.  Para mi psique, el remedio resulta peor que la enfermedad.

Y es que existe una solución estrecha entre la manía americana por la velocidad y el creciente culto al asesinato.  El asesinato es una solución rápida, un camino corto.  Tengo un problema intrincado con un semejante.  Lo resuelvo matándolo.

Cuántas vidas, que empujadas por la prisa, se unieron en la flor de la edad para labrar un hogar, naufragaron en un prematuro y desdichado divorcio!   Decía el famoso poeta español Juan Gil de Biedma: “El tiempo es lo único que mueve a los peones”.

Después de todo, reflexionar es demorarse, detenerse, pararse un poquito y levantar o hundir la cabeza o cerrar los ojos.   Es el remedio utilizado por los eruditos e inteligentes.

En mi último viaje a la ciudad de Roma, me detuve a leer una tarja en frente de un edificio de barrio que rezaba en cultísimo latín: “Témpera témpora témpore” que en castellano significa: “Dale tiempo al tiempo.”    Para el 2016, hago una humilde exhortación a todos los dominicanos para que abracemos la cordura y abandonemos el estúpido afán por la prisa.  Feliz navidad a todos!
 

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