Sunday, August 21, 2016

Hojarasca.


La fe en lo moderno en lo que ella pueda realizar para el porvenir venturoso o desdichado de la humanidad ya no es posible enumerarla entre los sueños.    Continuar siguiendo porfiadamente  los tradicionalismos de nuestros abuelos para los jóvenes de hoy se ha convertido en una utopía.  ¿Qué es una utopía?  Le preguntaban a Quevedo y éste, jugando con la etimología del vocablo, -la u es privativa en griego; topos es sitio- contestaba con ironía: “no hay tal lugar”.

Los herederos de la estirpe de Adán  habían descubierto que los tiempos modernos encontraron en lo tradicional  un estado de descomposición, oxidado y enmohecido; por consecuencia había que construir un nuevo orden que brindara confianza, del que se pudiera depender, volviendo al mundo predecible y controlable.  Había que deshacerse del lastre que el viejo orden imponía a la modernidad.  Esto primordialmente, obligaba a que nos desprendiéramos de las obligaciones “irrelevantes” que se interponían en el camino del objetivo buscado; liberar la iniciativa comercial de los grilletes de las obligaciones con los mercados nacionales y la densa carga de los llamados deberes éticos.  Como dice Thomas Carlyle, de todos los vínculos que condicionan la reciprocidad humana y la mutua responsabilidad.  Solo había que conservar la responsabilidad que conllevaba el “nexo al dinero”.

El nuevo orden emergió de la disolución radical de aquellas amarras acusadas –justa o injustamente- de limitar la libertad individual de elegir y de actuar.  Había que destruir la rigidez del viejo orden y para ello era necesario entre otras cosas: la desregularización, la liberalización, la flexibilización, la crecientes corrientes de costumbres libertarias, la libertad de los mercados financieros, laboral, e inmobiliario, la disminución de las cargas impositivas intrafronterizas (tratados de libre comercio) y todo lo que conllevara a técnicas que permitieran que  los agentes libres no se comprometan entre sí, al contrario que se eludan en vez de reunirse como lo prueban obras muy recientes.   Entre los O’Onis se encuentran:  los separatistas que continúan desafiando la unidad de costumbres en las naciones ante la inacción de los Gobiernos, campañas proabortistas que tratan de intimidar a la Iglesia, una ideología de géneros que persigue a sus disidentes, millonarios que financian intervenciones en elecciones, empresas multinacionales que admiten estar detrás de la crisis de los refugiados, el problema del islam vinculado de manera absolutista con el terrorismo, la nomofobia (adicción al móvil), las pérdidas de soberanías y paremos de contar porque hay material para realizar una tesis de grado.

Con todo esto lo que quiero es hacerles reflexionar que existe un proyecto.  Un proyecto en marcha.  Un proyecto que consiste en la construcción de un nuevo orden mundial organizado, sobre un espacio político, económico y social sin barreras.  Este es un proyecto  liderado por ‘los pedagogos de la raza’ donde su enemigo es todo el que se resista a la implantación de ese nuevo orden.  Muchas veces me cuestiono:  ¿Para qué gastar prosa sobre las preocupaciones que me inspiran a realizar estos escritos, si los que viven en las proximidades del Potomac no cederán -ante el crecimiento en puntos- en sus diferentes dominios?   El temor reside en que, esta gobernanza mundial,  está abriendo un nuevo capítulo de sujeción económica para estos países nuestros.  El que quiera tener una impresión que le hiera con viveza la imaginación de las consecuencias de la situación creada por este tipo de relaciones que se deleite leyendo la sabrosa novelita de Gabriel García Márquez, “Hojarasca”.  Es dentro de este nuevo estado de situaciones que  se aprovechan las consabidas aves de rapiña para expoliarnos a su placer, acumulando ellos más riquezas sin que nosotros nos levantemos un ápice del abatimiento de nuestra secular miseria.

Friday, August 5, 2016

El antiguo sabio.


“Francia está enferma de verbalismo”, decía en sus días Andres Gide.  Nosotros también igual que los franceses en la época de Gide, nos estamos intoxicando con el narcótico de las palabras.  Nos hemos vuelto habladores, gárrulos, farragosos.    Desde que rompe el alba hasta que se apaga el sol, se nos entran por los ojos y los oídos, como Pedro por su casa, un sinnúmero de opiniones, de retos, desafíos, insultos y provocaciones en el que el pensamiento naufraga en un mar de vocablos admonitorios que atentan contra el honor del agraviado.

Es increíble el desenfado con que nos regodeamos al herir al semejante, empleando términos y actuaciones cargados de fatídicos alientos proféticos, de amenazas, cargados de un barroquismo desatado que testimonia en contra de la seriedad y el honor de los hombres.

Que los antiguos se hallaban libres de este prejuicio nos lo confirman la cantidad de testimonios que se han conservado.  Cuando por ejemplo, un caudillo teutón retó a Marius a un combate singular, este héroe le respondió que si estaba harto de la vida, “podía ahorcarse”.  No obstante le ofreció un hábil gladiador por si quería enzarzarse con él.

En Plutarco leemos que el almirante Euribíades, en disputa con Temístocles, alzó el bastón de mando para pegarle; sin embargo, este último no sacó su espada; antes bien, parece que exclamó: “¡Pégame pero escúchame!”

Sócrates, en el curso de sus múltiples discusiones, era objeto de malos tratos, que él encaraba con tranquilidad.  Cierta vez alguien le propinó una patada, pero él se lo tomó con paciencia y dijo a quien se maravillaba de su actitud: “Entonces, ¿tendría que denunciar a un asno que me hubiese dado una coz?” En otra ocasión, cuando le dijeron: “¿Te insultan y no te incomoda?”, su respuesta fue: “No, pues lo que dice no tiene que ver conmigo”.  ¡Sí!----me dirán ustedes---; ¡pero ellos eran sabios!  Entonces ¿es que nosotros somos necios?  De acuerdo.  La clave de estos sabios era: “A palabras necias, oídos de mercader”.

Lo que esta consabido, es que anteriormente se podía recibir un golpe en la cara como lo que era: un pequeño perjuicio físico,  mientras que para el hombre moderno es una catástrofe, llegando a convertirse en tema de honras fúnebres.

El vituperio, la declamación soez y procaz, las incursiones indelicadas en el inviolable santuario de la vida privada, la torpe imitación del elefante que entra en estampida a la cristalería, las pérfidas frases calumniosas prenden en las entrañas y allí encienden un volcán de pasiones irreprimibles.  El que quiera conocer al dedillo, y bien a las claras, la forma lenta, pero enérgica, en que se urde y trama en el trasfondo obscuro del alma, merced a la intriga y a la frase malévola, el drama sangriento solo que lea las páginas del Otelo de Shakespeare y contemple allí al funesto Yago en acción.

Que no  aguarden a que sigan creciendo las llamas del fuego, porque podrían llegar solo al patético instante de recoger las cenizas.  Que no se olvide que muchas veces el naufragio y el caos arrastran consigo inclusive a los que lo provocan y que actuar como el antiguo sabio tiene su límite.

Sunday, July 31, 2016

Reflexiones paternalistas.


Pienso que una de las funciones más delicadas a las que tuvo que enfrentarse Dios en su empresa fue saber acertar con buen tino la elección de sus colaboradores.  Nos narra el evangelio que en una pequeña ciudad de Galilea llamada Nazaret  a una virgen que tenía por esposo a un hombre de la casa de David, llamado José.   Habiendo entrado el Ángel en su casa le dijo:   “Dios te salve, llena eres de gracia; el Señor es contigo y bendita tu eres entre las mujeres.  Darás al mundo un hijo a quien pondrás por nombre Jesús.   A lo que la humilde virgen respondió:  Hé aquí la sierva del Señor: cúmplase en mí su voluntad,  según tus palabras.  El Ángel se separó entonces de ella y el Hombre-Dios se formó entonces por el Espíritu Santo en el casto seno de María.  Lo que describo está sometido a exégesis.

Lo que quiero llamar la atención, en ocasión de la celebración del Día del Padre  -una verdad tan de bulto, tan axiomáticamente obvia-  es la responsabilidad que recayó sobre los hombros de José cuando se le confirió la protección tanto de la Virgen María como también la del hijo de Dios.   Es de tanta magnitud y transcendencia lo que antes describo que considero que la figura de San José ha sido soterrada,  quien asumió una actitud proteccionista sobre todo ante la defensa del Salvador para que Herodes, quien unía la crueldad del tigre y la astucia de la vulpeja, había resuelto deshacerse del nuevo Rey y no pudiese lograr su cruel propósito.   Todas las calamidades y sacrificios por las que pasó José protegiendo a Jesús y a María le deben de dar el fecundo adjetivo de lo que es un verdadero padre

Haciendo un poco de psicólogo, como quien pretende poner  una pica en Flandes, sobre el arquetipo del padre dominicano sostengo, lo primero es que solo ven a la mujer como objeto de deseo.  Es la mujer dominicana la que queda abandonada a su suerte junto a su prole porque la  República Dominicana  ha sido siempre un país de hombres fugitivos, de padres que abandonan a sus hijos y que no se hacen cargo de nada porque se amarran a la incansable carrera del potro del alcohol.    Parecería que este es un problema latinoamericano.   El Premio Nobel de Literatura Octavio Paz, afirmaba que para los mexicanos, es mucho más interesante y significativo tener una buena relación con la madre que con el padre, porque ella simboliza la subsistencia.

No obstante, me pregunto: ¿Es que el hombre dominicano se aclimató a la pigricia o es que la sociedad de los opulentos se ciñe un corpiño de encajes a la delicada y blanca garganta de una bella dama sin importar la suerte que corren los de abajo, los desheredados de la fortuna o los hombres de a pie?  Con esta pregunta quiero aclarar: Yo en esto hago mía la divisa de Andes Maurois: ni opongo ni propongo: simplemente, expongo.

Ahora bien, si estimo con toda sinceridad que la falta de oportunidades que existe en nuestra sociedad es por mucho la causante del paternalismo irresponsable y que hay gentes, que anclados en sus treces, piensan que la riqueza es una característica absoluta de un grupito de bienhallados que no conlleva ningún tipo de responsabilidad social.

Tuesday, July 26, 2016

El honor en una sociedad con moralina.


La historia de la Revolución Francesa está llena, colmada de esos coloridos episodios, como lo demuestra la biografía de Mirabeau, unos forjados, otros hijos de la demagogia y otros productos de la ignorancia incluso de gente de abolengo como lo era Noailles.

Es de todos bien sabido, que muchas de nuestras actuales costumbres nos vienen como herencia de las sociedades europeas, sobre todo por esa xenofilia inveterada de nuestros ancestros.  De las diversas relaciones que el hombre establece con sus congéneres en virtud de las cuales estos depositan en aquel su confianza, formándose de él una buena opinión, surgen varias clases de honor.  En primer lugar, podemos mencionar el honor burgués, en segundo lugar el honor del cargo que obliga los compromisos adquiridos y por último el honor al comportamiento sexual.  El honor burgués se basa en la suposición de que respetaremos incondicionalmente los derechos ajenos y que jamás recurriéremos al empleo de medios injustos o ilícitos en nuestro beneficio.  Solo se pierde a consecuencia de un único hecho que atente de forma evidente contra él.   Una condena criminal que sea justa.  El honor perdido es irrecuperable, a menos que su pérdida se deba a un error, como la calumnia o la falsa apariencia.  Por eso existen leyes contra la calumnia, los pasquines y contra la injuria.  Muy bien lo expresaban los griegos: “El insulto es una calumnia breve”, expresión que, sin embargo, no aparece en lugar alguno.  Quien insulta demuestra que no tiene nada real y verdadero que aducir contra el otro, pues de ser así, lo enunciaría mediante premisas y dejaría la conclusión a cargo de los oyentes; mas en lugar de hacerlo así, muestra la conclusión y adeuda las premisas.

Solo mediante la calumnia es posible un ataque al honor desde fuera; el único medio para defenderlo es la refutación acompañada de la publicidad necesaria y  del desenmascaramiento del calumniador.  El honor de un joven es un crédito, sin embargo, el de los más ancianos puede comprobarse por sus actos que lo han confirmado a lo largo de su vida.  Es por eso que el respeto que los hombres sienten hacia los cabellos blancos sea algo innato, un sentimiento instintivo.  Solo los canallas de la peor laya pueden ignorar las venerables canas.

En relación al honor del cargo, no tendría yo otra cosa que decir que aquello que ya es conocido, cumplir con los compromisos adquiridos.    En cuanto al honor sexual, nuestra sociedad la ha dividido según su naturaleza, en masculino y femenino, y por ambas partes es un espíritu corporativo muy comprensible.  El segundo, es el más importante de los dos, porque en la vida femenina las relaciones sexuales poseen mayor importancia.  El honor femenino es, si se habla de una joven que aun no se ha entregado a ningún hombre y si se trata de una mujer casada, que solo se ha entregado a su marido.   La importancia de esta opinión descansa en lo siguiente: el sexo femenino exige y espera todo de un hombre, absolutamente todo cuanto desea y necesita, el masculino solo desea del otro, ante todo y directamente, una cosa.  A cambio de eso, al sexo masculino le toca encargarse del cuidado de todo, principalmente de velar por el bien de los hijos surgidos de la unión entre ambos.  Para que el pacto tenga vigencia, es necesario que el sexo femenino sea firme y demuestre un espíritu corporativo.  La mujer por su naturaleza necesita de la protección del hombre que gracia a la preponderancia de sus fuerzas corporales y espirituales se debería hallar en posesión de todos los bienes de la tierra.  La sociedad obliga al sexo femenino que vele por el espíritu corporativo de todos sus miembros.  En consecuencia, cualquier joven femenina que mediante una relación ilícita comete traición, es principalmente, por los miembros de su mismo sexo,  recibe un castigo moral porque al generalizarse su comportamiento estaría poniendo en peligro el bienestar del genero entero y con su ejemplo desengaña a los demás hombres al mostrarles el fracaso del pacto sobre el que descansa la salvación de todo el sexo femenino.   Que insulso anatema.  Lo que resulta curioso es que la Revolución Francesa –revolución burguesa, al cabo- al imponer por acción directa este tipo de axioma carga sobre la palabra “honor” en sentido general una moralina  sembrando valores carentes de justicia y promoviendo la desigualdad.

Saturday, July 23, 2016

Anatomía de un crimen.


La muerte, su fúnebre Majestad la muerte, ha entrado de improviso, sembrando a mansalva la angustia y la consternación, en todos los hogares de la vasta familia dominicana.   La enérgica protesta que brota con ímpetu del trasfondo de los espíritus, descansa en la convicción de un grupo  feminista que protestaron ayer frente al Palacio Nacional para llamar a exigirle al Senado de la República que restablezca la despenalización del aborto por causales y sin ninguna traba. 

La práctica del aborto, que para nadie es un secreto, se viene realizando a hurtadillas – a cencerros tapados- en cubiles “clínicos” de la periferia, no tenía el derecho de arrebatar tanta existencia en flor, a crear vacios imponderables –que luego mares de lagrimas no pueden llenar- en mozas que granaban al sol primaveral de las ilusiones.

Las causales siempre existirán porque hemos dilatado en dar una respuesta a una sentina de homicidas inescrupulosos, carentes de conciencia y de sensibilidad humana en una sociedad que los margina, que les deja sin oportunidades haciendo de la ociosidad la madre de todos los males.   Pero me pregunto: ¿Acaso es el aborto la respuesta a este mal social que nos ahoga?  ¿Es  el aborto la forma con que una madre debe enfrentar el misterio divino de traer al mundo una criatura con algún tipo de  diferencia que sus semejantes?  ¿Es el aborto la respuesta rápida que  debe asumir una madre al poner su vida en riesgo ante la acción  divina y sublime de la creación de la vida?  Todos los delitos que se oponen a la existencia, como son los homicidios de cualquier género, el genocidio, la eutanasia, el aborto o el mismo suicidio voluntario, todos ofenden la dignidad humana y ciertamente están en contradicción con el honor debido al creador.

Pero lo que más me hace enarcar las cejas, es el hecho que precisamente esta protesta venga de un grupo  feminista.  ¿Es ese el legado que dejara  Virginia Woolf o Clara Campoamor –la primera en el campo literario y la segunda en la política- cuando de una forma ineluctable enhestaron el pendón de la igualdad de los derechos de la mujer y el hombre? No.   ¿En qué parte de nuestro orden jurídico se le confiere el hombre el derecho de decidir a su voluntad sobre la vida de su prole y que la mujer quiere igualar?  En ninguna de sus partes.

Es como un leitmotif cada vez que surgen estos temas, la prohibición del uso de métodos anticonceptivos que enturbian las fuentes de la vida, fuentes que deben quedar siempre abiertas, sin que sea permitido sellarlas, como no sea utilizando  los procedimientos que aprovechan las disposiciones providenciales insertadas en la misma naturaleza y en la nativa estructuración biológica femenina.

Como siempre cuando se tocan estos temas aparecen un grupo de glosadores, habladores, gárrulos y farragosos que querrán que me ponga el nodal en el cuello.  Les respondo que no malbaraten inútilmente sus infecundos e inoperantes adjetivos porque de todos modos, en los momentos actuales es a la regla de oro de la prudencia a la cual hay que atenerse y acato.

Se detiene uno aquí y le salta a la mente la frase de Virgilio, el de “La Eneida”: repta el áspid entre las flores, latet anguis in herba.

Saturday, July 16, 2016

Terroristas Noúmenos.


Resalta, con fuerza de evidencia, el clima de inseguridad que vive el mundo que gradualmente y sin detenerse se va a la carrera formando.   Ningún país, por hermético y bien guardado en su intimidad, representa a lo que parece, obstáculos insalvables para el crimen osado e inescrupuloso de los terroristas.

Creo, muy humildemente, que un elemento para comprender la psicología de estos radícales yihadistas es por un momento calzarnos sus cáligas.    Decía Shopenhauer que  todo lo que hacemos como  todo lo que dejamos de hacer, tenemos en cuenta la opinión ajena y del temor a ella veremos surgir al menos la mitad de los desvelos y angustias que hayamos sufrido.   Y para ilustrar lo dicho por Shopenhauer, les relato un pasaje tomado del Times con fecha de 31 de marzo de 1846, acerca del informe exhaustivo sobre la  ejecución de un tal Thomas Wix, un artesano aprendiz que asesinó a su patrón por venganza:

“En la mañana del día señalado para la ejecución, el reverendo capellán de la prisión fue a reunirse previamente con el condenado.  Pero Wix, aunque se comportaba con tranquilidad, no mostraba ningún interés por sus exhortos, antes bien, su única preocupación parecía ser la de mostrar una extrema valentía ante la multitud que iba a presenciar su ignominioso fin.  Y lo consiguió.  Hallándose en el patio que debía cruzar para llegar hasta el patíbulo, elevado junto a la cárcel, dijo: ¡Pues bien, como decía el doctor Dodd, pronto conoceré el gran misterio!  Aunque tenía las manos atadas, subió las escaleras del cadalso sin ninguna ayuda; una vez allí, hizo unas reverencias a derecha e izquierda dirigidas a los espectadores,  a los que la multitud allí reunida correspondió en recompensa con ensordecedores muestras de aplauso y jubilo!”   Es decir, teniendo ante los ojos a la muerte no pensaba más que en la masa de papanatas congregados y en la opinión que iba a dejar en sus cabezas. 

Estos terroristas radicales sufren del síndrome Kantiano de los Noúmenos que se caracteriza entre otras cosas: La realidad está en si mimos, nunca los podremos conocer, son independientes de las masas, los conoceremos tal como se nos presenten, es decir, como “fenómenos” y toda causa tiene un efecto.

Donde les quiero conducir en este paseo, parecido al que Aristóteles hacia con sus alumnos los peripatéticos, es que el efecto publicitario -como resultado de la rapidez con que viaja la información- lejos de alertarnos sobre los peligros que acechan, lo que provoca   en la psicología de esos criminales es  una especie de placebo que los hace lucir ante la muchedumbre como famosos dignos de admiración e imitación.  Si no corregimos, mutatis mutandis, siempre habrá muchos seguidores de naturaleza levantisca, díscolos que buscarán asociarse e imitar la acción de estos extremistas como cuando los tirios  arremetían contra los troyanos.

Friday, July 1, 2016

La virtud de saber vivir.


Ha sostenido Bergson –con gran acopio de regocijantes y convincentes ejemplos- que la risa tiene su causa y raíz en el enérgico y violento contraste que crea la desproporción.   Tomo el concepto de sabiduría de la vida en el sentido de hacer de la vida lo más dichosa posible;  el método para lograrlo puede llamarse           “edemonología”: ciencia que trata de la existencia feliz.

Un gigante con atiplada voz de fémina histérica hace estallar al punto de los mecanismos psicológicos de la hilaridad.  Nos resulta cómico un buen hombre que a nivel de la calle, tocado de un bombín muy diesciochesco, con un cúmulo de libros bajo el brazo, se proclama, muy en serio y en carácter, Doctor de la Escuela Médica de París, ciudad que no ha visto ni en estampas.

En efecto, para el bienestar del hombre y su existencia, es más importante lo que está en su interior o lo que procede de él.  Aquí procede de manera directa su dicha o su desdicha.   De su interior viene su sentir, querer y pensar; mientras que todo lo que se sitúa fuera de él solo ejerce una influencia indirecta.

Es por esta razón y no por otra, que idénticos acontecimientos externos afecten de forma diferente a cada uno de nosotros.  El mundo en que se vive depende, ante todo, de la interpretación que se tenga de él, la cual es distinta según sea el enfoque de  las diferentes cabezas.  Se habla siempre y mucho que las cabezas de los hombres es como una casa de cristal.  Pero cuando nos asomamos comprobamos que son ciertamente cristales…..pero ahumados.

Nadie hubiera esperado, así de turbias andan las cosas, que en una comunidad como la nuestra, se hayan disparado los índices de suicidios, feminicidios y asesinatos de toda índole principalmente entre mozas núbiles, madres que se sienten descaminadas y sin brújulas que dejarían con pasmos a los profetas de catástrofes.   La psicología en este tipo de acontecimientos juega un papel importante.  Mientras, el melancólico ve una escena de tragedia donde el sanguíneo observa un conflicto interesante y el flemático algo sin importancia.

Sin embargo, tampoco deja de ser cierto que cada quien esta embutido de su conciencia como lo está en su piel y solo vive en ella y de que tan fuertes o sin moralina sean sus bridas.  En conclusión, todo esplendor y todo gozo reflejados en la conciencia de un necio resultan pobrísimos frente a la conciencia de un Cervantes cuando escribía Don Quijote encerrado en una incómoda prisión.  Por eso dice Goethe: “Pueblo, siervos y señores /proclaman a no dudar/ que la dicha mas cumplida/ de los hijos de la Tierra/ es la personalidad.

Saturday, June 25, 2016

Entre elecciones y referéndum andamos.


De tarde en tarde me es saludable sacar los principios de mi acervo intelectual a la claridad del sol, sacudirlos para que no se enmohezcan y sobre todo darle uso para que no se me desvirtúen y se disipen.

Ayer era el Brexit, mañana las elecciones de España, la semana pasada fueron las de Perú, hace también unos tantos las de República Dominicana, por ahí vienen las del imperio, en fin, hay épocas de transición como la actual en que por la confusión, casi no sabemos a qué atenernos marcados por la impaciencia.

Pues cuando esto me sucede, lo que hago es que repaso un poco los hechos de la historia, me salgo de mi torre de marfil, en fin, la historia es la única ciencia que siempre se hereda.   Es por esta razón y no por otra que me tomo de la mano de Platón en uno de sus diálogos más famosos: “La República”.  Lo importante dice Platón es que los que manden sean aquellos que están más cerca de la contemplación de las ideas y que los que defiendan a la comunidad sean aquellos que tienen un coraje y un ánimo más decidido.  Mientras tanto, el resto de los ciudadanos (los gobernados) pueden dedicarse al comercio y la producción, es decir, simplemente a seguir las directrices más o menos geniales de ese Areópago.   Decia Karl Popper sobre Platón: “es el padre de los estados totalitarios”.  Aunque sus planteamientos están muy lejos de los totalitarismos contemporáneos, hay que reconocer que su pensamiento tiene una vocación ordenancista, autoritaria y rígida.

Para 1789, la Revolución Francesa –revolución burguesa, al cabo- al imponer por la acción directa la democracia política, barriendo con vientos huracanados los privilegios de la nobleza, a favor del “Tercer Estado”, es decir, de la gente llana, del hombre de la calle, dejó sembrado el germen que impediría el florecimiento de la democracia económica, que es la que al día de hoy andamos locamente buscando.  Ya todos sabemos cómo terminó en la guillotina el rey Luis XVI en 1793.   Un detalle al margen que me gustaría compartirles es un momento cuando pasa Luis XVI seguido de María Antonieta por una de las cortes, él se vuelve y ella le sonríe y entonces dice: “Su sonrisa marcó tanto la forma de su cara, que años más tarde….., cuando me hacían identificar sus restos,  identificaría  la calavera de María Antonieta por el recuerdo de aquella sonrisa".  Es impresionante o no?

Pero que podemos decir de uno de los escritores más brillantes del siglo XX,  el argentino Jorge Luis Bórges cuando exclamó: “Que la democracia no era más que un error de la estadística”.  Obviamente, que lo hacía con simpática ironía.  No olvidemos que la ironía forma parte del arsenal defensivo y ofensivo de los intelectuales.

Sin mayores comentarios y para no aburrirles-ya que ese es el único pecado en que no puede incurrir un escritor- pareciera que el hombre civilizado dejara de serlo.  O como si retrogradara hacia el primitivismo.  La conciencia humana se desquicia, se derrumba.  Estamos más preocupados por poner los pies en Marte o en otros planetas pero sin saber cuál es el pensamiento para el futuro de la humanidad.  ¿Quién decide por quien?  ¿Qué tan preparados están aquellos llamados a decidir para decidir?

Quiera Dios que la Sociedad Universal no le espere un triste porvenir y no tengamos que rememorar la frase en latín que reza: “Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini”    (Lo que no hicieron los barbaros, lo hicieron los Barberinis)

Saturday, June 18, 2016

Reunión Manierista.


El aire de ingenuo regocijo que anima a ciertos de nuestros coetáneos por haber servido este país de sede para la Reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), no debería de contagiarnos ni a nosotros ni a ninguna nación del continente, despertando uno de esos fugaces optimismos que son tan leves y pasajeros como la rápida euforia que producen los gratos licores violentos.

La meta que se persiguió en ese cónclave fue entre otros despropósitos corroer la base de la sociedad: la familia y al mismo tiempo impregnarnos de  culturas e ideologías que no están enraizadas en nuestras costumbres.

Una conferencia más.   ¡Pues no!   Esta fue una conferencia manierista, de la misma forma que Jackob Buckhardt, utilizó ese término para definir de manera peyorativa el arte italiano entre el Renacimiento y el Barroco.

Que distinta hubiese sido esta reunión, si en vez de atentar contra los valores morales y éticos de nuestra sociedad hubiesen promulgado por aunar esfuerzos para la estabilización de los precios de los productos básicos.   Justa y equitativa nivelación del intercambio comercial.  Que los bienes manufacturados en nuestras zonas francas, no regresen a nuestros puertos, mejorados y embellecidos por la industria tecnológica, a tan subidos costos que, al adquirirlos, nos cobran lo que nos pagaron, más un margen increíble de ventaja.

Es una pena que en esta reunión no se haya tomado en cuenta las necesidades del Monsierur La Police, en Francia, L’uomo qualunque, en Italia, el common man, en Estados Unidos, el hombre de la calle, en nuestros países subdesarrollados.

No estoy sembrando malquerencias.   Mi pretensión – pura pretensión, porque  ¿Qué puede hacer una pluma tropical contra los fabulosos intereses de esa poderosa organización? – es hacer saber que estamos despiertos, que tenemos conciencia de lo que padecemos y lo que se nos está vendiendo.

Que no suban demasiada confiadas las esperanzas de la OEA de que lograron sus objetivos para que la caída sea menos estrepitosa.  Que no se repita de nosotros lo que Renan expresó en un momento conflictivo de la vida de Francia: “Vivimos hoy de brillantes fantasmas, de sombras, de fragancias de un ánfora vacía  ¡Quiera el cielo que mañana no vivamos de sombras de sombras!



Saturday, June 11, 2016

Brexit: La diferencia entre libertad y seguridad.


El viejo símil que compara a las futuras generaciones con una almáciga, es decir, con un suelo en que se siembran las semillas para que, una vez brotadas y florecidas se trasladen a otros lugares a fin de suplantar los árboles vencidos por los años, que no pierde un ápice de lozanía con el tiempo que pasa y se renueva.

Las actuales circunstancias que hoy afecta al Reino Unido con relación al referéndum para continuar o no en la Unión Europea no pierden valor en esa significativa metáfora.  Hoy existe una trémula e insoslayable diferencia entre gobernados y gobernantes con relación a este elemento que encierra más que una simple concepción.

 Los anhelos y deseos contradictorios que se manifiestan en el seno de la sociedad inglesa son un afán de obtener un sentido de pertenencia en el núcleo de un grupo aparejado de un deseo de distinguirse de las masas, en este caso  la Unión Europea,  no es más que el dilema entre el sueño de independencia y el sueño de pertenecer o más bien es la demanda por la autonomía y el deseo de ser como los demás.

Todas esas contradicciones es el epítome en que se reduce el conflicto en la necesidad de darse la mano en un anhelo de seguridad y la necesidad de soltarse en un anhelo de libertad.   Si lo vemos desde otra perspectiva es el miedo a ser diferentes contra el miedo de perder la individualidad.

Tal como existe en toda relación, la seguridad y la libertad no pueden existir una sin la otra, pero su coexistencia no es fácil.  La seguridad sin libertad equivale al aislamiento y la libertad sin seguridad incita una incertidumbre crónica que amenaza con tambalear los cimientos en que descansa la sociedad.  En fin, una depende de la otra pero al mismo tiempo se excluyen mutuamente.

Cualquier tentativa para lograr un equilibrio o armonía entre esos valores suele ser incompleta, insuficientemente satisfactoria, demasiado inestable y frágil como para brindar un aura de certidumbre.  De ahí, que los intentos de conciliación nunca logren  el objetivo tan tenazmente buscado.  La cohabitación de la seguridad con la libertad nunca dejará de ser tempestuosa y sumamente tensa-carpe  díem- para que el Reino Unido deje de  lado la ambigüedad sobre el futuro de las semillas que vienen de la almáciga y que entiendan que por encima del triple poder, económico, militar y político, al otro lado de la baranda existe un poder más fuerte que el de la posesión de riquezas y armas: el poder de la desesperación.
Ojalá que este referéndum y sus conclusiones sobre el futuro del Brexit difunda sus conclusiones para que alcance a sus genuinos beneficiarios y destinatarios:  El pueblo inglés.

Sunday, June 5, 2016

El guardián del Atalaya

Con la llegada del atardecer,
voy diciendo mis versos con orgullosa humildad
y con pálida indolencia soy el dueño de mi jardín de sueños.

Sus rosas aún me dejan su fragancia,
con ansias espero las tórtolas
que vuelan entre góndolas y me llenan de melancolía en un lago de olas.

Mi intelecto liberé del pensar de la acritud de algunos días
porque después de la vida que Dios me ha concedido tener,
lo único que puedo es agradecer.

Oh! Fecunda cualidad de corazones nobles
que en la limpieza del azul la psiquis vuela,
sin que nadie pueda arrebatar el baño de agua castalia
que en mi alma se revela.

Excelsa actitud sagrada cuya virtud vence al destino,
con sobrada valentía engancho mi espada al cinto
y en un potro sin freno lanzo mi instinto.

Es la hora del ocaso y del discreto beso,
hora crepuscular de valientes esmeros
que al momento de la victoria gritaré a los vientos,
si no caí es porque Dios es bueno.



Monday, May 30, 2016

Madres de vida.


Desde hace tiempo existen fechas inútiles y borrosos aniversarios, hay momentos que entre narcisos y gladiolos nos remueven las estrías del corazón.
Son esos los que que nos marcan desde la infancia, el poniente del día brilla en nuestras ventanas y hacen recordar las madres de vida, que de forma generosa el destino nos regala.
Es cuando las calles se estrechan, las casas se petrifican y la luces de los carros cesan.
Entonces sentimos el idolátrico amor de una palmada, que la pensamos como parte del tiempo, que creímos pasado pero ahí están.
Es un enigma que nada en el mar de los azares, como gotas de un rocío en el aura de la mañana. Ahí siempre estás tú diciendo, ya toda vida es parte del camino recorrido y estimulas a seguir adelante recordando que toda noche tiene su amanecer.

Sunday, May 29, 2016

Los intelectuales y la modernidad.


En Francia el Estado se involucró en las artes mucho antes que en la mayoría de los países europeos.   La “Cultura” era algo que algunas personas (la elite instruida y poderosa) hacían o se proponían hacer para otras personas (el “pueblo” o la gente común en ambos casos privados de educación y poder).  Era una noción de cierto cariz mesiánico que ponía de manifiesto intenciones proselitistas.

Con la abolición de la monarquía, el concepto francés de “Culture” fue emergiendo como un nombre colectivo para los esfuerzos gubernamentales en pos de fomentar el aprendizaje, suavizar y mejorar los modales, refinar los gustos artísticos y despertar necesidades espirituales que el común del vulgo no había sentido hasta entonces o bien no era consciente de lo que sentía.   En 1859, durante la presidencia de Charles de Gaulle en la V República, se creó el Ministerio de Asuntos Culturales con visos de permanencia.  Con este paso se entendía que la vieja concepción de  “Cultura” había terminado haciéndola asequible a las masas.

No obstante, aquel intento platónico de generalizar el acceso al pensamiento se convirtió en un  eufemismo.   A comienzos del Siglo XX y a lo largo de este tiempo son innumerables los casos de grandes intelectuales que fueron apartados y silenciados por conservar ideas propias, revolucionarias si se quiere que las grandes potencias consideraban no iban a tono a sus proyectos.  Por ejemplo, Borges podía tanto sorprender con sus brillantes ideas como escandalizar con sus controvertidas declaraciones políticas.  En 1976,  luego de almorzar con el dictador argentino Jorge Rafael Videla, el gobierno de facto chileno de Augusto Pinochet le otorgó la Gran Orden del Mérito cuando expreso que “la democracia era un abuso de la estadística”.  Muchas veces se dijo que aceptar este reconocimiento era la razón crucial que lo alejó de recibir el Premio Nobel de Literatura.   Borges dijo: “Espero ser juzgado por lo que he escrito, no por lo que he dicho o me han hecho decir.  Yo soy sincero en este momento, pero quizá dentro de media hora ya no esté de acuerdo con lo que he dicho.  En cambio cuando uno escribe, tiene tiempo de reflexionar y corregirlo”.

Pero qué decir de Rubén Darío quien escribiera: “Si en estos cantos hay política, es porque aparece universal.  Y si encontráis versos a un presidente, es porque son un clamor continental.  Mañana podremos ser yanquis (y es lo más probable); de todas maneras mi protesta queda escrita sobre las alas de los inmaculados cisnes, tan ilustres como Júpiter”.  

Para Octavio Paz, la palabra “subdesarrollo” pertenecía a la economía y era un insulto de las Naciones Unidas para designar a las naciones atrasadas.  Decía: “El subdesarrollo es una excrecencia de la idea del progreso económico y social”.

En fin, lo político y lo intelectual siempre han ido de la mano a lo largo de la historia,  a veces en un oculto contubernio y otras en un pulso antagónico para ver quien se impone.  Pero la realidad es que el viejo concepto de “Cultura” al estilo del siglo XV continua ejerciéndose en la modernidad como herramienta de influencia y  manipulación proselitista, utilizando a ilustres pensadores que escriben más atendiendo a intereses políticos que a sus propias convicciones.


Thursday, May 26, 2016

Conversación entre góndolas

Hoy fui al supermercado a suplirme de algunos alimentos que andan de moda para la salud. Como no soy un asiduo tertuliano de esos lugares probaba, a suerte de venteros, encontrarlos sin ayuda de algún parroquiano que tuviera más destreza que yo en esos menesteres

Mientras me parecía estar en una historia de aventuras entre envases de todos los colores, formas y tamaños pasaba de manera agradable la ociosidad de la mañana.
Cuando de repente al otro lado de la góndola escuché, de manera inconsulta pero sin pretensión, una conversación entre dos personas de correcta retórica y fluida pronunciación. Había uno que le decía al otro: “fulano, tenemos que hacer algo; tú sabes la cantidad de jóvenes que yo los vi crecer, alimentarse y jugar frente a mi casa que no llegan a los 18 años y hoy están muertos.” Se refería a jóvenes de su sector que han caído abatidos a tiros en enfrentamientos con la Policía por distintos motivos y circunstancias. A lo que la otra persona le respondió: “Mira yo tengo un hermano, que llega todos los días a las 11 de la noche a mi casa, yo lo cuestioné para ver si era que yo que estaba errado o tal vez me había quedado atrasado en el tiempo”. Le pregunté: “¿Hermano, cómo puede ser que tú llegues todos los días a esta hora, si tú sales de trabajar a las 5 de la tarde? A lo que me respondió que lo que pasaba era que luego de sus labores se juntaba con los amigos a beber una birra o se iba por ahí con la novia y cosas por el estilo”. A continuación prosiguió diciendo: “Es que esta juventud de ahora no tiene la ingenuidad que teníamos nosotros a esa edad”. A lo que su interlocutor inmediatamente ripostó: “Mira ahora que tú me dices eso, cuando venía en el carro esta mañana pensé es que estamos viviendo una época que solo se nos vende sexo, sexo y más sexo. Vivimos en la “cultura del ay, ay, ay”. Obviamente, se refería al sexo promiscuo propio de los peores lupanares.
Grande fue mi sorpresa, al dar la vuelta  para ver la reciedumbre de los tertulianos que con tanta propiedad y sin ser pedestres habían explicado de manera tan objetiva un fenómeno social, me encontré con dos gondoleros donde uno organizaba los envases y el otro le ayudaba a sacarlos de las cajas. Entonces comprendí, la sapiencia de nuestro pueblo y del ciudadano de a pie, como nosotros que nos pensamos eruditos vivimos a espaldas de una realidad. Triste realidad que nos toca a todos y que hemos contribuido por ser permisivos a las imperfecciones de la arquitectura social en que vivimos y está convirtiendo a nuestra juventud en delincuentes y criminales que viven a su libre albedrío apartados de toda perspectiva cristiana, honestidad y vocación al trabajo encarrilados por el camino de las descostumbres y que les limita la posibilidad de tener vidas largas, fructíferas y duraderas.



Thursday, May 19, 2016

Tarde de sábado


El ocaso de la semana espero,
esa alhaja prístina maravillado,
porque voy a ser espectador de tu hermosura y mis ojos se llenan de luz a tu lado.
Desde que el crisol de la tarde trae la sombra, se buscan como ciegos nuestras soledades porque llega tu olor de primavera y la delicia de tus besos encantados.
Es la lacia blancura de tu piel, la que da claridad a la tarde oscura, que me deja ciego de placer y albriciado por la atadura de tus abrazos.
La tarde calla o canta por despecho a nuestro amor mientras la noche cae y oscurece mi dicha. Es tiempo de marchar y volver a la calle de rostros que no nos conocen.
La luna nueva es una vocesita que nos interrumpe desde el cielo, que nos despide al anochecer, no sin antes recordar que eres toda hermosura y mi amor también.

Paseo en el parque.


En una estrecha calle enrraigada a la tierra mojada entre sombras de álamos escucho niños jugar.
Es el canto lieder de los pajarillos y una estaca rectilínea la única compañía en el bullicio de la soledad.
La brisa refresca mi alma al sentir el campo en mi corazón. Toda inspiración halla cabida ante el verde pastito que resuena el arpa del viento cantor.
Creo que Shopenhawer y Dostoievsky sintieron envidia por el vasto tiempo con que disfruté el manjar.
Un farol que débilmente ilumina, me anuncia que el ocaso está por llegar. Al mismo tiempo estrellas vacilantes anuncian que el paseo está por terminar.
La noche llega vestida de ángel y ese paseo que creí mi pasado, es mi presente y porvenir porque no durará mucho tiempo, sin que lo vuelva a repetir.

Ciudad.


Ínclita ciudad que alborotada estás,
pareces una novia nerviosa
antes de subir al altar,
poblada de sueños hacia la imaginada urbe que te ha de esperar.

Sus cuadras se repiten inalcanzables
ante el adusto sol, las hojas de los árboles parecen insuficientes para con su sombra apagar el aire incandescente que hemos de respirar.
Mientras distintas imágenes pasan por mi cabeza, la ciudad a la que canto persiste en su desparpajo,
sin sentarse tranquila en la mesa,
a la hora que le sería fácil a Dios,
contarnos su histórica belleza.
Eres una cenicienta apenas bosquejada
por muladales, templos y patios
que con el cantar del ruiseñor
hacia el río reflejas tu glamour.
Pero de nuevo el mundo te ha salvado
y sin ningún remordimiento me presto,
en complicidad con el ingrato día
para que a ningún almuédano se le ocurra, gritar que mueres de agonía.

Envidias.

La envidia es el sentimiento de los abyectos que tratan con insignificante retórica denostar a sus semejantes con murmuraciones gárrulas y fisgonas. Se amanceban con Cesonia en cualquier lumpanar de un arrabal para luego salir a predicar lo ético y moral. Se creen que el 'carpe diem' les será eterno, sin embargo cada hora que pasa en el reloj de sus días las filosas manecillas les hieren y la última hora les mata. Piensan que porque los demás se muestran con una actitud parnasianica nos amedrentan con cuentos de aparecidos. Cuando le reconoces su falsía reaccionan de manera trémula y cobarde huyendo hacia el aquelarre a pedir protección. Deberían llamar a Dante para que les muestre el camino al purgatorio ya que entre brutos y humanos en el mundo de los vivos es difícil con ellos hacer una incisión.


Por los caminos del pensamiento.


Primero decídete por escribir. Luego por leer. Cuando escribes sentirás como si llegastes a un cuadrivio, tienes que pensar correctamente, ser original, tener ideas claras y usar la palabra. Adentrarte en la lectura, te sitúa en una zona de confort porque leer es pensar con la cabeza del otro y no con la propia. La lectura debe ser el sucedáneo del propio pensar. Entonces, tienes que hacer marcha atrás y empezar a pensar. El pensar te lleva a producir ideas. De dónde sacas las ideas? De un paseo en el parque, de un estado emocional, una vivencia o un sentimiento. El mundo exterior se encarga de fecundar el espíritu pensante. Solo cuando concretizas ese pensamiento propio asociado a un buen estilo puedes permitirte el lujo de abandonar la ociosidad de la pluma. Entonces vuelves y escribes, te detienes y lees nuevamente para volver alimentar la fuente de los pensamientos propios que hasta en las mejores cabezas se ha de secar hasta que el proceso se va volviendo repetitivo y natural. Es entonces cuando dejas de ser un filósofo libresco y pasarás a ser un escritor original.

Sunday, May 8, 2016

La Catedral de Guadalupe.

Si la memoria no me traiciona, con el canto de las alondras de la mañana, hace tiempo atrás recuerdo haber trepado las empinadas escalinatas del altozano justo en frente de la Catedral de Guadalupe.

En ese momento solo me interesaba tener una mejor vista de sus torres, chapiteles y el beffroi del campanario para dar erotismo a mi cámara y dejarle probar la carne de semejante majestuosidad eclesiástica y seglar.

Durante el ascenso, mi yunque comenzó a ceder más no realicé un pare hasta alcanzar la cima donde con gran dificultad pude arribar. fue el resultado de la ola humana lo que de repente cambió mi razón, al ver a los desahuciados de la fortuna, de enjuto rostro y secos de carne peregrinar en búsqueda de esa esperanza que sólo la Virgen les podía dar.   Grande fue mi decepción al no haber encontrado en esa multitud a ningún bienhallado con semejante actitud.



Saturday, May 7, 2016

La lluvia.

Se me han olvidado los nombres de las calles, el cielo verdoso se ha derrumbado, el temporal ha sido unánime dejando con bochorno a todo el mundo ante el olor a tierra mojada. El abatimiento de las aguas y sombras toca las rodillas de los boyardos donde solo los jardines han quedado alentados. En espera de que un arco de colores con pintados pajarillos con sus harpadas lenguas, saluden con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora. Oh princesa que cautivas mi corazón, echemosnos a caminar por las calles ante las doncellas que desde el cielo presencian nuestro amor.


Gracias


Al seguir la vida que Dios me ha concedido tener, quiero dar las gracias con infinita nobleza a la esperanza que me ha de sostener. Voy diciendo mi verso con modestia orgullosa seducido por la deidad del creador. Libre de la memoria, abstracta e invisible no quiero encerrar mi fe en un castillo de marfil. En ti sostuve mi primera condición de mi existir. Sin pretensión ninguna me siento colmado de intenso amor. Con el terminar del alba he encontrado paz en el bullicio del silencio que me ayuda a marcar el porvenir. Continúa en el cenaculo, que montado en mi pegaso te voy a esperar. Que mi canto no te moleste desde mi jardín donde las rosas rosadas te rinden con parnasianica pleitesia una salutación llena de optimismo y devoción.

Wednesday, May 4, 2016

La Mariposa


La mariposa,
la que se esconde entre las flores de los jardines , la de cualquier mañana o tarde, la de colores tenues en sus bellas alas que sirven como elixir a la vida. La de la primavera y de Unamuno, la que siempre vuela, la inalcanzable, la del amor platónico, la que siempre está sola, la que voló y no regresó.

Monday, May 2, 2016

El balcón


Con la llegada del alba,
la luz del astro día
penetra por tu balcón,
recordando entre cantarillos de pájaros
que una nueva esperanza te visita.

La luna, diosa de la noche, ya no domina
y tiene que ceder la majestuosidad de su espacio a la serenidad de un cielo azul.
El balcón es la cima de la montaña de donde baja el agua fresca del aljibe y trae vida a un zaguán oscuro en todo hogar.
Ahora bajo la sombra de una parra espero
la encrucijada de las estrellas que más pronto que tarde llegará y que con el ánimo de la noche me recuerda que igual de grato es vivir en amistad con la oscuridad.


Atardecer en la plaza.

Al ponerse la tarde y cerrar el crepúsculo,
todas las sombras caen en la plaza,
lo barroco de la catedral es silenciado
por el dormir de las palomas.

Los balcones remodelados reminiscencia de una época azul con sus rebruñidas finas caobas y puertas balaustradas con tocapuertas, lo único que no pueden lograr es darle movilidad a la retocada estatua del descubridor.
Los faroles marcan una simetría casi perfecta que con una luz amarillenta parecieran poner a danzar las columnas del Palacio Consistorial.
Que fácil se ve la tarde desde los tradicionales bancos de hierro. Aquí prefiero descansar con un puro y un café
que me hacen apurar antes de que uno se enfríe y el otro se ha de apagar.

Horizontes comunes.


Hubiese sido para mí un ejercicio de extrema arrogancia tratar de comenzar este artículo de la misma forma que Cervantes inició ese clásico de la literatura española el “Quijote” diciendo:   En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…. Sin embargo,  es muy difícil porque ni tengo esa categoría de escritor, ni voy a escribir sobre ficción, ni  aventuras de caballerizas.   Mi único interés es retratar una situación social que no  debe tomarnos despreocupados y que obliga a los dominicanos a cerrar  diferencias y cicatrizar heridas al finalizar el proceso electoral para elegir los priores  para que luego de este tiempo esa peculiaridad no cree una distancia entre nosotros ni nos mantenga enfrentados.

Después de mayo, los dominicanos estaremos avocados a entrar a la senda de los entendimientos.  En la obra literaria de Hans-Georg Gadamer, puntualiza muy claramente que esto solo es posible si logramos una “fusión de horizontes”.   Si deseamos encontrar y acordar una verdad común a todos, aún vengamos de distintos grupos (gobernantes y gobernados) necesitamos una “fusión de horizontes”, lo que es la condición preliminar para iniciar un proyecto de nación, sin importar banderías políticas o si hemos transitado historias separadas que deberemos  echar a un lado para beneficio del país en la búsqueda de un futuro común hacia el desarrollo y el progreso.

En ese laboratorio compartido, los dominicanos  conscientemente o no, de buena gana o no, deberemos poner todos nuestros esfuerzos conjuntos, amalgama de valores e ideales que sean útiles para el beneficio de la sociedad.

Se trata de un trabajo prolongado, de lento progreso: no se esperan resultados inmediatos.  Sin embargo, el proceso y los resultados podrían acelerarse si todos contribuimos de forma coherente y consciente a fusionar los horizontes.  Algunos escépticos me leerán con incredulidad, sin embargo, creo que en lo que no podemos caer es en una división parecida a  la Florencia de la Edad Media entre gibelinos y güelfos que retrasó su entrada al “Renacimiento” y que por más de una ocasión le quiso ganar terreno a Dante y la divina comedia.

Lo que debemos tener en cuenta para lograr este objetivo común y el cual lo describió en el lenguaje de la calle,  Dante Alighieri en su obra la Monarquía:  “Que los seres humanos se enfrentan unos con otros porque creen que les falta algo; su respuesta era un gobierno justo que ayudase a los pobres, al desarrollo de las ciudades y carentes de ambiciones privadas”.  Un modelo de justicia social  acompañado de demandas viejas pero hasta ahora insatisfechas  y articular nuevas será el fin último que nos conduzca a la senda planeada.  Por lo que al final, ninguno de los grupos podrá reclamar que ha sido ignorado o pasado por alto y nadie podrá incitar al enfrentamiento aduciendo que se les negó injustamente el reconocimiento o que no se les concedió suficiente atención.

Saturday, April 23, 2016

La Señora del PUN


Muchos y variopintos son los comentarios que han surgido a raíz del debate electoral, las declaraciones de la candidata presidencial del Partido de Unidad Nacional (PUN) sobre el tema que gobernaría primero con la biblia y luego con la constitución, en caso de que llegara a ocupar la  primera magistratura de la nación, lo que debe haber encrespado la sensibilidad de uno o  más de sus seguidores.  Muchas de estas críticas fueron sinónimos de crueles sarcasmos.
Esta insigne dama (la cual no tengo el gusto de conocer) no me cabe la menor duda que hizo sus intrincados razonamientos plagada de las mejores intenciones.   Sin embargo, a mi humilde entender cometió un error al realizar con tanto brío y denuedo confundir el proselitismo político con la acción evangelizadora. 
Desgraciadamente, no es menester de los políticos  evangelizar y la tribuna proselitista no tiene olor a sacristía.  Cuando se traspasa esas insoslayables y palmarias fronteras entre religión, política, filología y filosofía  se arma una tolvanera que es difícil salir sin recibir alguna herida.
La filosofía es clave para entender la política.  La filosofía es el amor a la sabiduría, a lo sofista.  El medio de expresar las ideas  de un político es el lenguaje por eso hay que conocer la filología.   Un filósofo siempre es un filólogo y al final cada uno de nosotros queramos o no somos políticos porque el hombre es un animal racional y expresar nuestras ideas nos obliga a socializar con los semejantes.  En fin, no podemos vivir aislados porque nacimos en la polis.
Con mejor donaire hubiese salido de ese escenario, si sus reflexiones se hubiesen centrado en explicar sus proyectos basados en la lógica de lo que para Aristóteles era el sentido del pudor, la moral y el respeto, es decir, el derecho de reconocer la humanidad de los otros,  de no tratar al ser de una forma coactivamente instrumental  y  combinar esta razón con el área del derecho comprendida como la institución formal (el orden jurídico)  de lo que le corresponde a cada uno y el conjunto de garantías que aseguran su protección.   Ese solo enfoque desde el punto de vista  de ese viejo que no se reía, nacido en Estagira y que solo le gustaba enseñar en las mañanas caminando por los jardines (peripatos) mientras era seguido por sus alumnos (los peripatéticos), le hubiese sido suficiente para salir airosa  y despedirse sin reproches a la señora del PUN.

Saturday, April 2, 2016

Gracias mis amigos los clásicos.


Viejos  son, pero no cansan.   Así son los clásicos que siguen pregonando con dulces delirios, de esos versos, que no tienen edad pero que son eternos y son aplicables a las coyunturas del pasado, hoy y siempre.  En los últimos veinte años ha habido un interés creciente por los clásicos.  La mayor parte de los temas considerados centrales en la teoría social contemporánea han sido reexaminados bajo enfoques analíticos y conceptuales clásicos.

El hecho de que  un determinado grupo de teorías fuese desarrollado mucho tiempo atrás no significa necesariamente  que hayan sido superadas.  ¿Quién y con qué criterio determina donde finaliza y comienza el pasado y el presente?  En el caso de las ciencias sociales es difícil decir que los clásicos sean parte del pasado basándonos exclusivamente  en un criterio cronológico-formal.  Es más, ese pasado no está muerto, pues ni siquiera es pasado aún.

Es por esta razón y no por otra, que en los clásicos podemos encontrar ese manantial de sabiduría que  puede utilizarse como código para descifrar y que es aplicable a los acontecimientos de la modernidad, que arrojan la claridad para poder comprender los cimientos de los actuales sucesos que confronta la sociedad moderna.    En fin, la historia no es más que una secuencia de hechos repetitivos que se van reproduciendo en distintos espectros de espacios y tiempos con  actores diferentes, variantes circunstanciales pero en un teatro que continúa siendo marcado por las mismas dimensiones humanas.  La historia siempre se hereda, decía con melancolía Varona, el cubano.
No obstante, existen corrientes de revoluciones científicas que con mucha frecuencia desafían preceptos disciplinarios bien establecidos y que provienen de pensadores que deambulan fuera de las fronteras normales de su campo de estudio.

En mi búsqueda de respuestas a las preguntas que me embarcaron a esta empresa, regresé a algunos de los textos clásicos que había leído muchos años antes durante mi primera juventud, pero por inexperiencia no supe valorar en su justa medida la riqueza de los contenidos  que tenía en mis manos.  Ahora cuando la vida comienza a cobrarme impuestos, he tenido que retomar a Mark y a Durkheim más cuidadosamente con cierta renuencia porque debo confesar que ya la sociedad me había contagiado con algunos de sus prejuicios.

Sin embargo, solo tuve que retomar un clásico –ya sea un texto o un autor- para revivir los fértiles sudores de esos que destila el pensamiento que  esta sociedad de consumo nos va cambiando para llevarnos como rebaños malolientes por los senderos de su conveniencia.  Por ejemplo:  Cervantes en la literatura española, Da Vinci, Velásquez y Rembrandt en pintura, Miguel Ángel y Rodin en escultura, Mozart y Bach en música, Lao-Tse y Confucio en filosofía china, Shakespeare en literatura inglesa, Kant y Hegel en filosofía alemana,  Aristóteles y Platón en teoría política.  Apelando a esta pléyade de pensadores fue que pude llenar el vacío de mi temor y reducir a claridad el caos de mi confusión.  Hoy me siento como el Tajo, que con su nacimiento en la sierra de Albarracín y después de recorrer 1007 kilómetros de caudal, muere en el Océano Atlántico en la Ciudad de Lisboa convirtiéndose en el rio más largo de la Península Ibérica. Con la imponencia de semejante obra de la naturaleza, de las misma forma se despejan mis dudas. Gracias mis amigos los clásicos!

Sunday, March 27, 2016

Europa en manos de las minorías.

Toda esta tolvanera, todo este remolino de opinionea que se ha levantado con ímpetu de huracán como resultado del terrorismo que nos azota, que nos ha llevado el sosiego,  la amenidad de las ciudades, la serenidad de los cielos y la quietud del espíritu es como resultado del poco entendimiento sobre el fenómeno que nos ocupa.

Las comunidades se han quedado sin la alternativa de elegir su destino.  La decisión sobre quien estaba o no estaba listo para la asimilación (o quién podía o no podía asimilarse sin mancillar a la nación sin perjudicar la soberanía del estado nación) estaba a criterio de la mayoría dominante, es decir, la nación que gobernaba el Estado.   Dominar equivalía a tener el derecho de cambiar de ideas a voluntad y disponer de  los medios para hacerlo, causando una incertidumbre constante e insubsanable en los dominados.  Los problemas que enfrentaron los dominados empeoraron en la medida en que, mientras la exigencia de asimilación se dirigía a la minoría en su totalidad, la responsabilidad por el esfuerzo de asimilarse se colocaba de forma rotunda sobre la espalda del individuo.  Era la razón de la sinrazón.   Casi de la misma forma en que Cervantes  cifró las esperanzas del hidalgo caballero Don Quijote en una armadura, un morrión lleno de orín y moho y en Rocinante. 
Tal como lo enunció Geoff Dench, las minorías suspendidas entre la promesa de la completa integración y la perpetua amenaza del destierro, nunca podían saber con plena certeza si tenía sentido creerse dueños de su propio destino o si era mejor renunciar a la ideología oficial y sumarse a quienes experimentaban el rechazo.
El impulso “comunitario” de las “minorías étnicas” no es natural sino impuesto y accionado desde arriba mediante el acto o la amenaza de la desposesión: a las minorías se les priva del derecho de autodeterminación, sus esfuerzos por obtenerlos se vuelven fútiles.  Todo lo que viene después, es una consecuencia de este primer acto original de desposesión.  Los únicos derechos humanos que pueden reconocer son los que se vinculan lógicamente a las obligaciones para con las comunidades que los ofrecen.
Ante este tufillo, en que las comunidades empiezan a formar de manera siniestra y  corrupta  maltratos contra de las minorías,  se le añade una destetada ‘quinta columna’ de miembros de la comunidad que empiezan a hacer de las minorías “señora de sus pensamientos” y que se identifican con los secos de carne y los de enjuto rostro.  Las batallas más sangrientas no se inician ni se libran en las murallas externas sino en el interior de la fortaleza comunitaria.
Cuando esas minorías fortalecidas por esas ‘quintas columnas’ se levantan en contra de las comunidades a nadie le resulta fácil abandonar la finca.  Ni los ricos y bienhallados, ni los pobres y desahuciados tienen hacia donde escapar.    Ello fortalece la inmunidad de las minorías étnicas y les brinda mayores chances de supervivencia aún sea a sacrificio de la vida de sus individuos que se inmolan en el corazón de la comunidad sin importar y traspasando que tan alta y separada sea la valla que le impongan del resto de la sociedad.
El odioso y espeluznante terrorismo que hoy azota el mundo no tiene sus orígenes en temas puramente bélicos o simples fanatismos religiosos sino que es la respuesta a una problemática política, social y económica como resultado de una fracasada integración que es rechazada por parte  de los estados unificados en contra de los dominados y que se ha vuelto poco realista hoy en día.