Sunday, January 10, 2016

Armagedón: La nueva crisis de la economía mundial.

Cuando la economía de China estornuda es porque la de las demás potencias  ya tienen neumonía.  Hoy es el día que termina la natividad, es el día que Jesús de Nazaret recibe el agua bautismal.   Pero antes de dar cumplimiento a toda justicia ordenada por Dios, los mercados financieros no se hicieron esperar.

Con la apertura de la bolsa china el pasado lunes, esta sufrió la caída más estrepitosa en los últimos años  por encima del 7% y que arrastró consigo las principales bolsas de todo el mundo hacia la ruta de los números rojos.  Gracias a los mecanismos de freno que se activaron la caída no fue mayor.  En 4 días de operaciones el mecanismo de freno debió ser activado en 2 ocasiones.

Los especuladores ya empiezan a tomar posición ante la inminencia de la debilidad del coloso asiático, haciéndonos recordar la frase de Soros:   “Encuentra una tendencia cuya premisa sea falsa y apuesta tu dinero en contra de ella”. 

Todo comenzó con la caída del Yuan, el cual mandó una señal a los mercados sobre la fortaleza de la economía de Mao, que con el incremento de la devaluación de la ya infravalorada moneda China  busca abaratar  más sus productos y así incrementar sus exportaciones al exterior.  I es que ciertamente, la gran fábrica del mundo tiene problemas para vender.    Cuando una economía como la china, con sus tentáculos de inversión metidos en todos los reglones,  tiene fiebre entonces el mundo entero tiembla.  Beijing a tomado medidas al respecto advirtiendo: “Todos los inversionistas creen que pueden ganar y al final lo que pueden es perder”.   Como queriendo decirle a los demonios que no permitirán que sacien su sed de lucro con la sangre de su economía.    Son los mismos que dan soluciones a los males,  los que al mismo tiempo a través de sus “fondos buitres”  atacan a su presa con gran ferocidad  como aves de rapiñas que son. 

En fin, todos estamos interesados en el buen éxito de nuestras economías, cualquiera que sea la potencia que rija los destinos del mundo.  Solo un apasionado hasta el delirio demencial puede en su desquiciado afán, minar los cimientos de la economía mundial, propiciando con pérfidas actuaciones, otra bancarrota descomunal que arrastraría con su estruendoso derrumbamiento a grandes y pequeños, a ricos y a pobres, a poderosos y marginados.  Nadie que se haya paseado por las áreas donde florece la literatura económica puede desconocer esta situación.
 

No comments:

Post a Comment