Wednesday, January 20, 2016

Mordaz pestilencia!

Al llegar la aurora, regularmente me salgo a ejercitar tratando de que con el trabajo físico, las dopaminas aumentar.  Al salir del zaguán, me quedo impávido ante un pertinaz hedor.   Me reviso los zapatos para verificar si algún “vidrio ingles” pisé.  No vaya a ser que algún vecino distraído, el excremento de su mascota no haya recogido.  Pero todo parece normal y pienso que el camión de la basura acababa de pasar.
A mi caminata comenzar, el mal olor me vuelve a golpear, esta vez reviso mis axilas, pero pienso: “es que me acabo de bañar”.   Al buscar el cielo, ni los pájaros escucho cantar e inmediatamente empiezo a mirar a mis compueblanos quejar.  Y es que Santo Domingo amaneció hoy imbuida en una mordaz pestilencia originada por las mismas razones que días atrás una humareda nos arropó, donde los ilusos creímos que la neblina del Valle de Constanza había bajado  a la ciudad, que los bienhallados  pensaron que por Abbey Road paseaban emulando la mítica tapa del álbum de los Beatles y que solo los de abajo descubrieron cuando sus ojos con lagrimas les ardieron.
Qué circunstancias tan infortunadas y azarosas son estas, como si Dios nos quisiera decir: “Ya que su corazón no me quieren abrir a través de  otros sentidos me van a percibir”.    Día por día y noche por noche vemos como se rompen las normas más elementales de la convivencia humana y comienzan a imperar los barbaros desmanes que perfilan y caracterizan la vida en las selvas.   Desde un intruso que nos enrostra la frase de Heráclito: “Destino es carácter” y como  valiente no respeta el derecho a esperar en la cola y tu turno quiere violar, hasta  ver la fatalidad de los enajenados mentales pulular, como si de seres humanos no se tratase.  Son sentimientos contradictorios los que se sienten: desesperación, fe, soberbia y que sin embargo se juntan naturalmente para describirnos un triste panorama.

Es que nos hemos convertido en una tierra de abyectos?  Me niego a pensarlo.  Pero de donde nos viene ese mundo humano, universo en cuyo centro se halla ese personaje-mitad irrisorio mitad trágico- que es el hombre.  La libertad del siglo XXI, es una verdadera libertad o la máscara de una nueva esclavitud?  No sé.

Es hora de la recapacitación.  La Iglesia Católica y la demás denominaciones cristianas deben hacerse eficazmente presentes en estos momentos.  Que no aguarden a que el fuego siga creciendo para que un día no nos levantemos con cenizas en los ojos y una mordaz pestilencia que luego no se pueda extinguir.

Perdón, se me olvidaba.  Podríamos cambiar el nombre de Santo Domingo por el de Duquesamingo?
 
                             *La mítica tapa del álbum de 1969 de los Beatles: "Abbey Road"

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