La historia de las esclavas sexuales
en Nanjing,
parece un episodio de horror,que ni el más dramático film,
les llenaría de tanto estupor.
El mismo narra como los militares Nipones,
a las mujeres chinas violaban con saña y pavor,
armando burdeles a montones,
dejándoles el mote de “mujeres de
confort”.
que como palabras de una mala copla,
a las mujeres torturaban a seguidas.
porque al menor de los enfados,
enterrada en un agujero terminaría.Ninguna podía salir embarazada,
por los recurrentes medicamentos
que les daban,
dejando estas pobres mujeres lisiadas,
con el dolor que en sus almas llevaban.
En el burdel de la calle Liji se saciaban,
178 soldados con una amarilla por
noche,
que en entramadas casonas se asociaban,
el más grande prostíbulo que se
conoce.
como condecorar a sus soldados,
con la chinita que les gustaba.
con fotografías de un mausoleo,
recuerda a los nipones su
desmadro.
Cuando una mujer de 82 años al
museo invitaron,
no pudo evitar las lágrimas de
desamparo,
al recordar como la violaron,
en la habitación del descaro.
Las demandas han proliferado,
pero Japón las ha rechazado,
por lo que ningún veredicto ha revindicado,
lo que a “ la mujer de confort” le
ha pasado.
El acuerdo diplomático ha remplazado,
las demandas de los corazones aplastados,
que con un pago de 1,000 millones
de yenes,
pretenden dejar el caso por
cerrado.
P.D. En memoria al sufrimiento de las jóvenes mujeres
sudcoreanas y chinas que fueron esclavizadas sexualmente por el ejercito de Japón
durante La Segunda Guerra Mundial.


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