Sunday, January 17, 2016

Un llamado a Alemania.

Hemos de apreciar como un don inestimable el apreciado deber de mantener incólume, el sosiego del mundo, desplegando esfuerzos cada día mayores para que sean los cimientos y sillares en que descanse la tranquilidad y que sea cada vez más justo,  más humano y más cristiano.    Queremos la paz en el mundo!   Desde la era de el mito de la “raza superior” que se realizaban  las primeras deportaciones de los judíos a los campos de Dachau y Buchenwald  que supuestamente se pensaba “extinguida” , los alemanes han disfrutado de un sistema de justicia social que los ha llevado a retomar su posición entre las grandes naciones de la modernidad.  Sin embargo, resurge como el ave fénix desde sus cenizas,   el drama de los refugiados que llegan a Alemania que atizonado por los sucesos de Colonia,  parecería  que los vestigios de la maquinaria exterminadora del don de la vida, se volvieran a lubricar para volver a utilizar una y otra vez sus intenciones genocidas.

Nadie que haya visitado la Catedral de Kolner Dom (Catedral de  Colonia), puede desconocer las críticas que enfrenta la canciller alemana por su política a favor de los refugiados.  El jueves un político bávaro llevó a la Cancillería un autobús con 31 refugiados para mostrar lo sobrepasados que se sienten en muchos pueblos alemanes.

Es evidente que la líder europea está pasando por momentos políticamente difíciles.  Y esto ocurre en el primer cuarto del siglo XXI en que los vientos de la liberación –particularmente de la liberación de la discriminación racial- estaban mermando y que ahora amenazan nuevamente con arreciar y volverse huracanados e imparables.

La sagacidad de la veterana líder debe ponerse en manifiesto antes que el alud de los refugiados se la lleve de encuentro:

Está el viejo y probado adagio de “divide y vencerás”, al que recurren de buenas ganas las autoridades de todas las épocas apenas se sienten amenazadas por una acumulación y concentración de quejas, resentimientos, rencores tan variados como dispersos.  Si con solo lograr que todas las protestas no fluyeran juntas hacia una sola corriente, lograr que cada categoría de oprimidos luche de manera singular, separadamente y sin ayuda, entonces sería posible dirigir el flujo de las emociones hacia diferentes escapes y dispersar la energía de la protesta en un montón de particulares refriegas que de manera individual no representan peligro.  Lo que en un lenguaje sencillo correspondería a decir: “Que esos  vientos que no tumben cocos”.

Una vez logrado ese primer objetivo es el momento que la poderosa canciller estaría en condiciones de erigirse en una moderadora imparcial y presentarse como una defensora de la conciliación entre los intereses grupales, evangelista de la convivencia pacífica y devota de terminar con la animosidad, la xenofobia y de situaciones mutuamente destructivas.  Por otra parte, al mismo tiempo, le infringe una estocada mortal a los grupos políticos que le adversan, ya que no se constituye en parte del problema sino de la solución, dejándolos en una posición de desapercibidos.

Paralelamente, se le hace imperativo  lanzar una estrategia para mantener la mente del pueblo alemán ocupada en otras cosas.  Debates sobre costumbres y trivialidades de otras naciones.  En fin, mientras sea posible distraerlos de su propia desesperación con seudoacontecimientos creados por los medios, el poderío hegemónico de la Merkel tendrá poco que temer.

Hoy los poderes globales usan una estrategia de distancia y no involucramiento gracias a la velocidad con que pueden moverse, burlando sin esfuerzo, escabulléndose fácilmente, dejándoles a los enfrentados la ingrata tarea de esforzarse por lograr una tregua, sanarse las heridas y limpiar los escombros.  Pero sea cual fuera la estrategia por el bien de la humanidad, nos exige a todos, sin discriminación de personas o jerarquías, cordura en el pensar, no procediendo a la ligera; prudencia en el actuar, no dándoles palos al avispero para de esta forma capear con fortuna la tempestad de malestares que amenaza a  el mundo actual.
 

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