Sunday, January 31, 2016

Un llamado a la gente moza.


Que mejor que el “Día de la Juventud” para lanzar un grito a los jóvenes de nuestro país a que se integren al desarrollo de esta nación acreditando la verdad de que cuando se piensa y se actúa animado por un espíritu magnánimo los resultados son siempre beneficiosos.

Nuestro país que ha sido levantado a costa del sudor y  la sangre de nuestros antepasados indígenas, lucha en adquirir su esplendor para ofrecer a las nuevas generaciones, en su exacta fisonomía, la grandeza y los heroísmos de nuestra historia pasada.  Todo eso forma parte del patrimonio de todos los dominicanos, de los que hoy vivimos y de los que vendrán detrás de nosotros en la sucesión de los tiempos.

Los primeros que están llamados a preservar ese legado y velar porque los intereses de este pueblo no sean menoscabados, son pues los titulados representantes y portavoces de la juventud.

Entre las consecuencias amables y fructuosas que se desprenden de este apelo a la gente moza, capacitada y henchida de creadores entusiasmos, han de contarse, entre otros, que no se sientan indebidamente marginados y que con ese gesto, se tienda un puente cuyo  lomo se encuentren las generaciones y fecundicen recíprocamente, en un noble trasiego de pareceres, para efectivo provecho de la colectividad.

A mi saber y leal entender, en este día debemos incentivar a estos emprendedores muchachos a que inclinen la balanza de sus vidas más hacia el servicio al prójimo, su preparación intelectual y espiritual en lugar de continuar por el derrotero en que hoy muchos dominicanos seguimos cegados por la egolatría y por el afán de lucro desmedido.

Un fenómeno social que se aprecia entre los jóvenes de hoy es la fragmentación de esta clase.  Mientras una parte se sacrifica por educarse y trabajar buscando mejores oportunidades para  llevar a sus familias el pan del desarrollo, paralelamente,  por otro lado, tenemos  los que están sumidos en la francachela, la vida fácil y las drogas.  Debemos sembrar en la mente de nuestros jóvenes que si no se sustituye  la teoría del maná por la teoría del esfuerzo como individuos no llegaran a ninguna parte; que hace falta tener mayor conocimiento para que su potencial crezca y comprendan que no está en manos de terceros sino en el esfuerzo propio que se haga,  para que sus vidas sean largas, interesantes y útiles.

En los días que vivimos, muchas veces cundidos del pesimismo –un virus que se contagia más rápido que cualquiera de los conocidos-  debemos sembrar en la juventud dominicana, el deseo de la búsqueda y de lucha para cumplir y hacer realidad sus sueños.

No comments:

Post a Comment