Wednesday, January 13, 2016

La película de “El Chapo”.


Sigue ocupando las primeras líneas de los clarines informativos en un ambiente vivo y contradictorio, las plurales exegesis y los variados comentarios que ha provocado la captura del narco más buscado del planeta “El Chapo”.  Ello evidencia, sin tilde de dudas, la conmoción con que el “film” ha estremecido en sus más escondidas raíces las conciencia y la sensibilidad social.

Si desde el punto de vista estético, como logro exitoso de la técnica asociada al arte, los componentes y autorizados en la materia deberían apreciarla como un “capolavoro” sobre todo por el llamado que hacen los insinuantes escotes de la actriz principal Kate del Castillo a los dueños de la virilidad.  Con Sean Penn, como director, se lanza la obra maestra en los planos de la expresión de la dramática belleza escenográfica, revistas, fotografías y videos que en algunos círculos pensadores y moralistas, la estigmatizan y dejen caer sobre ella un diluvio de anatemas, calificándola como la apología y la cínica exaltación del crimen.  I es que, se condena en la pantalla, lo que no nos sorprende en la vida.

Es que se me permitiría decir que hay en el “Chapo” rasgos magnánimos, el hijo bueno, el hombre protector y otras cualidades que se ausentan en numerosas biografías de hombres de bien.  Sin embargo, llega la contradicción cuando este emplea la fuerza ilegal para abrogarse funciones exclusivas de los representantes de la legalidad. El se justifica aduciendo que es el abuso de los de arriba y la desdeñable pobreza del pueblo mejicano lo que le justifica su airada rebeldía.

Se autoproclama un creyente de Dios, sin embargo, que cristiano es este que al tiempo se desencadena por su orden, una guerra de exterminio contra los opuestos a la “Familia”?

Marlon Brando en una entrevista a una revista del séptimo arte dijo: ‘Yo creo que la película “El Padrino” no debiera hacer tanto el escándalo que produce y menos tan tonto porque ella no es más que el retrato fiel de una sociedad amoral y en franca descomposición’.

De repente hago un paralelismo mental:   Es que nos referimos al “El Chapo” o al precepto del dominio desnudo de los grandes?  La fuerza.  Porque el triunfo de los más fuertes es el hecho esencial de la historia humana.  Todos los profetas armados han vencido, los desarmados se han arruinado.

Después de todo, el capitalismo en su afán de lucro es un “Chapo”  que no hace cosas muy diferentes a los narcos.  Las grandes corporaciones nos están matando todo el tiempo, con los autos, los cigarrillos y la contaminación del ambiente, y lo hacen a sabiendas. 

No nos espantemos ante el plagio de una mal lograda película, que todos sabiamos su final, aplaudiendo al original.
 

No comments:

Post a Comment