Sigue ocupando las primeras líneas de los clarines
informativos en un ambiente vivo y contradictorio, las plurales exegesis y los
variados comentarios que ha provocado la captura del narco más buscado del
planeta “El Chapo”. Ello evidencia, sin
tilde de dudas, la conmoción con que el “film” ha estremecido en sus más escondidas
raíces las conciencia y la sensibilidad social.
Si desde el punto de vista estético, como logro exitoso de la
técnica asociada al arte, los componentes y autorizados en la materia deberían apreciarla
como un “capolavoro” sobre todo por el llamado que hacen los insinuantes
escotes de la actriz principal Kate del Castillo a los dueños de la virilidad. Con Sean Penn, como director, se lanza la
obra maestra en los planos de la expresión de la dramática belleza escenográfica,
revistas, fotografías y videos que en algunos círculos pensadores y moralistas,
la estigmatizan y dejen caer sobre ella un diluvio de anatemas, calificándola como
la apología y la cínica exaltación del crimen.
I es que, se condena en la pantalla, lo que no nos sorprende en la vida.
Es que se me permitiría decir que hay en el “Chapo” rasgos magnánimos,
el hijo bueno, el hombre protector y otras cualidades que se ausentan en
numerosas biografías de hombres de bien.
Sin embargo, llega la contradicción cuando este emplea la fuerza ilegal
para abrogarse funciones exclusivas de los representantes de la legalidad. El
se justifica aduciendo que es el abuso de los de arriba y la desdeñable pobreza
del pueblo mejicano lo que le justifica su
airada rebeldía.
Se autoproclama un creyente de Dios, sin embargo, que
cristiano es este que al tiempo se desencadena por su orden, una guerra de
exterminio contra los opuestos a la “Familia”?
Marlon Brando en una entrevista a una revista del séptimo arte
dijo: ‘Yo creo que la película “El Padrino” no debiera hacer tanto el escándalo
que produce y menos tan tonto porque ella no es más que el retrato fiel de una
sociedad amoral y en franca descomposición’.
De repente hago un paralelismo mental: Es que nos referimos al “El Chapo” o al
precepto del dominio desnudo de los grandes? La fuerza.
Porque el triunfo de los más fuertes es el hecho esencial de la historia
humana. Todos los profetas armados han
vencido, los desarmados se han arruinado.
Después de todo, el capitalismo en su afán de lucro es un “Chapo” que no hace cosas muy diferentes a los
narcos. Las grandes corporaciones nos están
matando todo el tiempo, con los autos, los cigarrillos y la contaminación del
ambiente, y lo hacen a sabiendas.
No nos espantemos ante el plagio de una mal lograda película, que todos sabiamos su final, aplaudiendo
al original.

No comments:
Post a Comment