Con la ejecución
por parte de Arabia Saudita, el pasado sábado, de 47 hombres entre los que se
encontraba el clérigo chií Nim al Nimr
se ha desatado un conflicto entre Irán y Arabia Saudita. Este clérigo Chií había sido hecho prisionero
en el 2014 y condenado a muerte principalmente por protestar pacíficamente en
contra de los abusos por parte de los Suníes.
Inmediatamente, la protesta de Irán, la gran potencia Chií, no se hizo
esperar. Esa misma noche una turba
incendió la Embajada de Arabia Saudita en Teherán (capital de Irán) con el
posterior rompimiento de las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Irán. Se disparan las alarmas y las principales
potencias del mundo se enfocan en este nuevo conflicto.
Quiénes son
los Suníes y los Chiitas?
Los
descendientes del Islam se dividen en 2 sectas principales: La de los Suníes
(que representan entre el 80-90%) de los seguidores del islam que son la mayoría
y los Chiitas (que representan de un 10-20%) son la minoría. De hecho, se asientan en las zonas más
empobrecidas, subdesarrolladas y se
consideran victima de la opresión de la secta mayoritaria (los Suníes) a la
cual exigen más derechos de igualdad. Básicamente,
lo que diferencia estas 2 sectas es un dogma religioso: Mientras la primera,
son fieles a la ortodoxia dictada por el profeta Mahoma, la segunda, defiende
el papel del liderazgo negado a Alí, yerno de Mahoma y de sus 2 hijos que
fueron asesinados.
Dadas estas
diferencias políticas, demográficas y religiosas en los distintos conflictos
que se suceden en el mundo árabe, cada una de estas sectas va tomando posiciones
antagónicas en cada uno de los países en conflicto. Tanto en Siria, Yemen, Bahréin, Arabia
Saudita, Afganistán, Irak etc.… Algunas veces apoyando a los gobiernos y otras
veces apoyando a los rebeldes. Por la lógica
de los grandes números, regularmente los
Suníes apoyan a los gobiernos y los Chiitas a los rebeldes a excepción de Siria
donde los Chiitas apoyan al gobierno de Bashar-al-Asad y los suníes a los
rebeldes que tratan de derrocarlo.
Porqué nos
preocupa este conflicto?
Independientemente,
de la pérdida de vidas humanas y la sangre vertida en todas estas guerras con
un carácter eminentemente religioso, la
que particularmente ocupa este escrito, debería de preocupar a todas las
personas que existen sobre la faz de la
tierra porque tiene factores únicos que no están presentes en otras guerras y
que de intensificarse afectarían a toda la humanidad. Este factor que se manifiesta de manera particular
en este conflicto es el petróleo. Solo
por el Estrecho de Ormuz (un canal de mar de unos 60 kms. entre Arabia Saudita
e Irán) circula el 20% del petróleo del mundo y el 35% del petróleo comercializado
por mar cruza por este estrecho.
En una situación,
de la baja del petróleo como la que veníamos viviendo con sus consecuentes
resultados de bonanza económica para los países emergentes, obviamente, que un
conflicto de esta naturaleza cambia de repente todo el panorama. Es por esta razón que las grandes naciones
como Rusia, Estados Unidos, Alemania y Francia se han prestado como mediadores
para que este conflicto cese. En adición,
no podemos soslayar el elemento de que estos países en conflicto con presencia
de suníes y chiitas han logrado importantes avances en el área nuclear. Por lo que en un conflicto bélico no podemos
imaginar las dimensiones que podría alcanzar.


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