Thursday, January 7, 2016

México lindo y querido!

De tarde en tarde, conviene saltar por encima de las barreras y ponerse más allá de las fronteras para respirar aires limpios y orearse el rostro.    Al salir al horizonte, recuerdo que en 1494 ya la Nueva España (México) nombre que recibió cuando por el Tratado de Tordesillas,  Isabel y Fernando por España y Juan II de Portugal se repartieron el mundo,  era un lugar importante para el comercio.

Me imagino como le brillaron los ojos a Hernán Cortés al ser nombrado gobernador y capitán general del lugar donde Dios inventó la plata.  Es que la historia de México atrae, como atrae una incógnita o un drama inconcluso a todo curioso intelectual.

Es que me quedan  recuerdos de mis viajes a México, una sugestiva llamada a la atención, que enamora y enajena al deslumbrado turista.  Es que el país de la ciudad de “la laguna” es verdaderamente rico, no solamente por los recursos naturales que posee sino también por las grandes empresas conocidas que se establecen en sus zonas industriales de Torreón y Gómez Palacio.

Pero su adelanto no se circunscribe solo en lo económico, sino también en lo político y social.  Cuando sus nativos proclamaban, a voz de cuello, el principio de autodeterminación de los pueblos, hervían en las universidades las rebeldías juveniles y se planteaban con nuevos perfiles la Reforma Agraria.

Tras la “Decena Trágica” mediante la sabia institunalización del lema  “sufragio efectivo, no reelección” que mataba de raíz toda aspiración a la dictadura personal, habían logrado los mejicanos una serena, solida y fecunda estabilidad política y social.

Pero que está pasando entre los aztecas?  Porque allí está sucediendo algo, algo sumamente Calígulesco.

Sería una blasfemia no reconocer que en medio de una nación de prosperidad económica la existencia de innumerables marginados de los que viven en la “cultura de la pobreza”.    A  pesar de sacar de manos extranjeras su petróleo,  México es como un proyectil que pierde fuerza impulsora.   Es que todas esas políticas que se forjaron en el palacio que mira al “Zócalo” han fracasado.

Es por esta razón y no por otra, agregando  su condición geográfica,  que el crimen organizado ha encontrado caldo de cultivo para crecer y reproducirse, dejando fuera de lugar en el pódium de las calamidades, la primera posición que ocupaba la corrupción administrativa.   Es una verdadera pena que esta bella nación haya cambiado su cultura de paz por la cultura de la violencia.

Es que debe volver a formarse una organización como la que se hizo en el valle de Anahuac, encabezada por hombres de letras de la talla de Daniel Cossio Villegas, Octavio Paz y Carlos Fuentes.  Su misión debe ser que en la otrora  “Nueva España” se haga de tiempo en tiempo un examen de conciencia, en ejercer la función crítica para beneficio de la comunidad y como una contribución del pensamiento mejicano, se tomen las medidas de lugar para que algún día México vuelva a ser de todos los mejicanos.
 

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