Me imagino como le brillaron los ojos a Hernán Cortés al ser
nombrado gobernador y capitán general del lugar donde Dios inventó la plata. Es que la historia de México atrae, como
atrae una incógnita o un drama inconcluso a todo curioso intelectual.
Es que me quedan recuerdos de mis viajes a México, una sugestiva
llamada a la atención, que enamora y enajena al deslumbrado turista. Es que el país de la ciudad de “la laguna” es
verdaderamente rico, no solamente por los recursos naturales que posee sino también
por las grandes empresas conocidas que se establecen en sus zonas industriales
de Torreón y Gómez Palacio.
Pero su adelanto no se circunscribe solo en lo económico,
sino también en lo político y social.
Cuando sus nativos proclamaban, a voz de cuello, el principio de autodeterminación
de los pueblos, hervían en las universidades las rebeldías juveniles y se
planteaban con nuevos perfiles la Reforma Agraria.
Tras la “Decena Trágica” mediante la sabia institunalización
del lema “sufragio efectivo, no reelección”
que mataba de raíz toda aspiración a la dictadura personal, habían logrado los
mejicanos una serena, solida y fecunda estabilidad política y social.
Pero que está pasando entre los aztecas? Porque allí está sucediendo algo, algo
sumamente Calígulesco.
Sería una blasfemia no reconocer que en medio de una nación de
prosperidad económica la existencia de innumerables marginados de los que viven
en la “cultura de la pobreza”. A
pesar de sacar de manos extranjeras su petróleo, México es como un proyectil que pierde fuerza
impulsora. Es que todas esas políticas que
se forjaron en el palacio que mira al “Zócalo” han fracasado.
Es por esta razón y no por otra, agregando su condición geográfica, que el crimen organizado ha encontrado caldo de
cultivo para crecer y reproducirse, dejando fuera de lugar en el pódium de las
calamidades, la primera posición que ocupaba la corrupción administrativa. Es una
verdadera pena que esta bella nación haya cambiado su cultura de paz por la
cultura de la violencia.
Es que debe volver a formarse una organización como la que se
hizo en el valle de Anahuac, encabezada por hombres de letras de la talla de
Daniel Cossio Villegas, Octavio Paz y Carlos Fuentes. Su misión debe ser que en la otrora “Nueva España” se haga de tiempo en tiempo un
examen de conciencia, en ejercer la función crítica para beneficio de la
comunidad y como una contribución del pensamiento mejicano, se tomen las
medidas de lugar para que algún día México vuelva a ser de todos los mejicanos.

No comments:
Post a Comment