No hay que ser un erúdito ni muy perspicaz
en temas de geopolítica para darse cuenta sobre las tensas relaciones que sobre
llevan los Estados Unidos y Rusia. La situación
comenzó a agravarse a raíz de que Rusia interviniera en el conflicto de Ucrania
dándoles apoyo a los separatistas del este.
La derrota del Ejército de Kiev en Debáltsevo, un punto estratégico que
conectaba las dos zonas rebeldes, Donetsk y Lugansk llenó de humillación a los
soldados ucranianos, apenas una semana después de haber firmado en Minsk
(Bielorrusia) el segundo intento de paz en la región. A raíz de este conflicto, Putin se mofó de la
comunidad internacional al igual que “Pedro
El Grande” cuando de forma burlesca se refirió a las reuniones que realizaban
los religiosos de su época como “el sínodo de los bebedores” en franca alusión a
que solo se reunían para disfrutar del alcohol.
Se refería a los Boyardo. Y es
que múltiples son los factores de índole político, económico y social que Rusia
alega cuando dice: “que se reserva el
derecho de defender sus intereses y a la gente rusoparlantes que vive allí”. Pero exactamente a lo que se refiere Putin
con su comunicado es a su interés por Crimea.
Crimea una pequeña región, en la
parte meridional del país, que no es parte de Rusia legalmente pero lo
fué. El gobierno ruso ha estado
interesado en Crimea principalmente por sus fértiles tierras y porque es el único
acceso que tiene al Mar Negro. Cualquier
discusión sobre la importancia que Ucrania representa para Rusia está vinculada
a Crimea donde tiene la Flota del Mar Negro. La armada rusa tiene una base en la ciudad de
Sebastopol, desde hace 230 años. Los
barcos y submarinos rusos que están en esa base, al norte de Turquía, pueden
llegar al Medio Oriente y a los Balcanes con suma facilidad. Pero en adición, cuenta con una intensa red
de oleoductos donde el 40% del gas natural que consume Europa Occidental es
ruso. Es por esta razón y no por otra
que Putin está resuelto a no ceder esa región a los que buscan adherirla a la UE y promovió que el
anterior gobierno de Ucrania cancelara un pacto con la UE, que le hace mantener
a Crimea bajo su control.
Dada esta situación ha resurgido un
nuevo orden mundial: por un lado el
bloque de occidente, liderado por los Estados Unidos y la Unión Europea y por
otro lado el bloque del oriente liderado por Rusia, China e Irán.
Otro elemento que ha irritado al Gran
Oso Blanco es el caso Livitnenko (ex espía ruso) quien murió luego de ingerir
una porción de té con polonio radioactivo al sostener una reunión con agentes
de la KGB en un hotel londinense. Un
juez ha determinado que Putin pudo haber dado la orden para asesinar al ex espía
quien había realizado duras críticas severas contra el jefe del Kremlin.
El ministro ruso de exteriores, Serguéy
Lavrov en su anual rueda de prensa, recientemente dijo: “Me gustaría que EE.UU ‘reiniciase’
sus relaciones con todo el mundo, que el ‘reinicio’ sea común, que nos reunamos
todos y volvamos a reafirmar nuestra fidelidad a la carta de la ONU, nuestra
fidelidad a los principios expresados en esa carta, incluida la no intervención
en los asuntos internos, el respeto a la soberanía y la integridad territorial así
como el derecho de los pueblos a la autodeterminación”.

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