Tuesday, January 12, 2016

La cultura: Ruptura de las diferencias sociales.

La ciencia del saber, no es solo un tratado donde se colma de conocimientos la inteligencia, trocar su memoria, en un género de depósito de banco, inactivos y sin producir dividendos, el tesoro de la cultura recibida.

De la palabra “cultura” se infería un acuerdo planeado y esperado entre quienes poseían el conocimiento (o al menos estaban seguros de poseerlo) y los incultos (llamados así por sus entusiastas aspirantes a educadores); un contrato vale aclarar, provisto de una sola firma, endosado de forma unilateral y puesto en marcha bajo la exclusiva dirección de la flamante “clase instruida”, que reivindicaba su derecho a moldear el orden ‘nuevo y mejor’ sobre la cenizas del Ancien Régime.

Como se lee en una obra de Pierre Bourdieu, de hace apenas unas décadas, hubo un tiempo en que cada oferta artística estaba dirigida a una clase social especifica y solo a esa clase en tanto que era aceptada exclusivamente por esa clase.  Las obras de arte destinadas exclusivamente al consumo estético indicaban, señalaban y protegían las divisiones entre clases, demarcando y fortificando legiblemente las fronteras que separaban unas de otras.

El respetado sociólogo de Oxford John Goldthorpe llegó a la conclusión de que ya no es posible diferenciar fácilmente a la elite cultural de otros niveles más bajos en la correspondiente jerarquía mediante los signos que otrora eran eficaces.  Por ejemplo era costumbres de cultos asistir regularmente a las operas y a conciertos, el entusiasmo por todo lo que en algún momento se considerare ‘arte elevado’ y el arte de contemplar con desprecio “lo común, desde la las canciones populares hasta la televisión comercial”.  Era solo propio de los bien hallados asistir a las salas de Broadway a deleitarse con “los Miserables” o con “El Fantasmas De La Opera” así como leer libros de poesías y asistir a museos de renombre internacional.   Sin embargo,   hoy tenemos que admitir que la cultura es asequible a todo el mundo (a los de arriba y a los de abajo) sin distinción de clases y que usted puede ir a la opera y al mismo tiempo disfrutar un partido del Licey contra el Escogido y reservar entradas para ver un concierto de “Romeo” sin partirse en pedazos.  Te gusta la comida china? Pero que tiene de malo un pescado frito con coco?  Epa calma que me gustan las dos.  Si se puede, me gusta la NBA, los partidos del Real Madrid, y las sinfonías del Maestro José Antonio Molina.   Me gusta admirar el arte gótico de la Catedral pero también me gusta jugar al billar.  Me gusta jugar al polo pero amo jugar  dominó.  Me gusta ir a un ballet clásico pero también bailar bachata….. I es que ya no existe la cultura elevada y la cultura popular, simplemente existe la cultura.  Es que nos hemos convertido en omnívoros (animales que comen de todo).

Con el tiempo hemos observado un deslizamiento en la política de los grupos de elite, desde aquella intelectualidad “esnob” hacia aquella intelectualidad de masas que consumen un amplio espectro de formas artísticas populares así como cultas.

En otras palabras, para el dominicano ninguna obra de la cultura le es ajena: no se identifican con ninguna en un 100% de manera total y absoluta y menos aun cuando el precio es negarse a otros placeres.  Es por esta razón que sostengo la tesis que la cultura es el único fenómeno capaz de asociar la aristocracia de los “Connoisseurs” con la pobreza rapaz.

Cultura: “ Tu duca, tu signore, tu maestro”
 

No comments:

Post a Comment