Friday, January 29, 2016

Las redes sociales. Cuidado!


Hemos cobrado los dominicanos el gusto extraño de hablar por hablar, de escribir por escribir en las redes sociales?  Gárrulos, hemos olvidado que la palabra es, por definición y destino, vehículo del pensamiento e instrumento en que se encarnan al vivo los sentimientos?
Si no nos entendemos los unos a los otros es porque parece que utilizamos idiomas diferentes.  Cada uno es dueño de un rico laboratorio semántico en que troquela y acuña, a su mejor conveniencia, los términos, otorgándoles un nuevo y lozano significado.
Escriba ud. Cualquier frase en las redes sociales y vera que es como la luz que al tocar las aguas cabrillea y se refracta, adquirirá, en cada uno de nuestros cirberamigos,  los más diversos sentidos y colores.
Para algunos usted se habrá declarado comunista.  Otros, perdonándole magnánimamente la vida lo calificará de “medianamente inteligente” y no faltará uno de avinagrado carácter que entiende exactamente todo al revés de lo que quisiste  decir estigmatizándote de demagogo, oportunista, servidor de intereses y que además se atribuye de manera personal cualquier posteo que hicieras cuando ni siquiera pensastes en él.
Se ha dicho que el dominicano no ha acertado nunca a cultivar con éxito el arte de saber escuchar.  Desangrarse en palabras, forma una de sus delicias, si no es que pone en eso el máximo de sus placeres.  De todo sabemos y de todo opinamos y no  se te ocurra dejarle la palabra, porque no la suelta.
Por esa razón, es que nuestros compatriotas navegan por las redes sociales y se marchan con las mismas ideas con que llegaron.   En fin, se declaran amo y señor de las ideas y vocablos.
No se le pase a usted por la cabeza dar una opinión sobre algún tema, inmediatamente aparece un contertulio que se da por aludido.  Estar siempre broncos, saturados de suspicacias, lleva a uno a los linderos de la paranosis, que nos hace perder el contacto con la realidad.
He leído en alguna parte que hay caballos que se espantan de su sombra y que, para remediarles el vicio, se les adiestra en caracolear a fin de que piafando, pisen la proyección de silueta y se convenzan de su inanidad.
Qué pedagogo encontrará el método eficaz que nos redima de nuestro perpetuo afán de pensar que cuando alguien escribe o sube una fotografía en las redes sociales se refiere a tal o a cuál?  Quién nos instruirá, con positivos efectos a distinguir lo que va desde lo particular a lo general?
La única solución que se me ocurre es cumplir con aquello del poeta: “Se tu mismo”.   Así dejaremos por sentado que la palabra no es para ocultar el pensamiento sino para revelarlo.  Pero por eso dejar de escribir: Jamás.
 

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